El Islam no es solo una religión de paz

El Islam no es solo una religión de paz

Jordi López. [Vita Moleskine] Los recientes atentados de Estado Islámico en Europa han motivado al profesor egipcio Samir Khalil Samir, padre jesuita, gran especialista en el islam, a escribir el interesante artículo “Es falso decir que el islam es una religión de paz”. La primera parte del artículo es una reflexión sobre las políticas de integración europeas. La conclusión de esta parte es que, pese a los ataques de los fanáticos salafistas yihadistas, Europa debe seguir con las políticas de acogida de inmigrantes, aunque los procesos de integración deben contemplar la nueva realidad de las sociedades europeas y la influencia de los fenómenos de la globalización cultural. El padre Samir destaca que hay que partir de la dificultad de integrar el islam en el contexto europeo porque “tiene una cultura en muchos puntos opuesta a las tradiciones occidentales. Religiosamente, socialmente, en las relaciones hombre-mujer, en la relación con la comida… todo forma parte de un sistema completo. Que la religión sea diferente, esto no es un problema. Pero como en el islam la religión está ligada a una política social y cultural, a una historia, etc. que afecta a todo”, esto dificulta los procesos de integración. “Por desgracia, el islam es difícil de integrar” afirma el padre Samir.

Hoy, a diferencia de los años de las masivas migraciones del norte de África a Europa, la globalización ha modificado los parámetros de referencia de los procesos de integración. Antes, los inmigrantes venían con un cierto grado de secularización, aceptaban la secularización de las sociedades europeas y tenían, en cierto modo, un reparo a considerarse árabes. Pero actualmente, la aparición de una ideología islamista extendida por todo el mundo a través de las redes sociales ha modificado los parámetros de referencia para los musulmanes. Samir considera que “hoy, sin embargo, la influencia islamista radical que propone un mundo diferente en todos los aspectos, hace que sea mucho más difícil la integración” por la influencia del pensamiento patrocinado por Hermanos Musulmanes o salafistas entre las comunidades musulmanas europeas. La integración en las sociedades europeas es posible si las personas musulmanas lo quieren y asumen que el modelo cultural occidental es válido para vivir su fe. Pero, en el momento en que surgen dudas sobre el sentido de esta integración, hay numerosas ofertas ideológicas disponibles facilitadas por los fundamentalistas para construir un discurso contra la integración. El padre Samir considera que “esto es un gran conflicto”.

A la anterior dificultad, hay que sumarle la ingenuidad manifestada a menudo por algunos políticos ante los nuevos procesos migratorios o la violencia desatada por el Estado Islámico. El padre Samir considera que ahora es cuando hay que “tener el valor de decir que el islam tiene elementos de violencia en el Corán y en la vida de Mahoma. Si se continúa diciendo que el islam es una religión de paz, sólo se crea confusión y perplejidad”. No es admisible, dice Samir, que políticos relevantes, como puede ser la actual primera ministra británica, afirmen -lo hizo hace pocos años- que “el islam es una religión de paz. No hay un solo versículo en el Corán que incite a la violencia”. No es una buena estrategia, a fin de parecer simpático a los musulmanes, minimizar el problema, y es moralmente reprobable que, para ganar unos votos, se tergiversen los textos sagrados de los musulmanes. Al respecto, concluye el padre Samir que “la ignorancia y la pérdida del sentido moral -para ganar los votos- es una mezcla explosiva”.

Esta reflexión del jesuita Samir Khalil Samir es un toque de atención para evitar actitudes que, guiadas por el irenismo propio de la tradición cristiana, esconden las dificultades existentes dentro del islam para conciliar una comprensión humanista y pacífica de la religión con las interpretaciones literalistas y fundamentalistas que elevan a la categoría de principio incuestionable los textos más inhumanos del Corán o de la tradición de Muhammad. Los musulmanes, ante las lecturas intransigentes y violentas que quieren hacer de sus interpretaciones de la religión musulmana la única posible, han de afirmar y defender el islam como religión de paz. Pero no es suficiente decirlo. Hay que abrir un debate teológico y cultural con el objetivo de repensar su doctrina a la luz de lo que está pasando. Los textos sagrados musulmanes necesitan ser releídos a la luz de una comprensión de fe y no de la aceptación acrítica de la literalidad de los textos. En este camino los musulmanes deben sentirse acompañados y comprendidos por las otras tradiciones religiosas y las personas de paz y bien.

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Imagen extraída de: Pixabay