¿Es el TTIP compatible con los objetivos básicos de la UE?

¿Es el TTIP compatible con los objetivos básicos de la UE?

Johannes Muller. [Europeinfos] El Tratado Transatlántico para el Comercio y la Inversión entre los EE.UU. y la UE, más conocido por las siglas del inglés TTIP, ha desencadenado un debate controvertido y polifacético.

Aunque el TTIP es un acuerdo que se está negociando en primer lugar a nivel europeo, sus consecuencias también se harán sentir a nivel nacional. Lo mismo vale para el CETA (Tratado de Comercio e Inversiones entre Canadá y la UE). ¿Cuáles son los principales motivos de la discordia?

Los defensores del TTIP basan su defensa en tres argumentos principales. En primer lugar, afirman que este tipo de acuerdo permitirá un mayor crecimiento y por lo tanto una mayor prosperidad, a pesar de que todas las previsiones (por ejemplo, las que predicen un 2% más crecimiento y un incremento en el volumen de comercio de más del 17%) son extremadamente inciertas. En esta previsión no entraría en qué grado los países más pobres y los sectores más precarizados se beneficiarían del crecimiento propiciado por el TTIP. En segundo lugar, los partidarios del Tratado argumentan que la supresión de las barreras comerciales no arancelarias (como las normativas y estándares técnicos) facilitará la actividad comercial. Sin embargo, existe la preocupación de que esto podría dar lugar al desmantelamiento de normas sociales y medioambientales (como el principio de precaución, una norma fundamental de la OIT). En tercer lugar, sostienen que el Tratado reforzaría el objetivo geoestratégico de establecer normas para los acuerdos comerciales futuros a nivel mundial, reforzando el bloque económico occidental frente al de países emergentes como, por ejemplo, China.

Cuestiones críticas

El TTIP afecta a valores y normas fundamentales sobre las que se construyó la Unión Europea. En este punto la crítica al Tratado toma muchas formas, de las cuales aquí solo podemos esbozar algunos detalles. De momento las negociaciones se están llevando a cabo a puerta cerrada y sin la necesaria transparencia. Por otra parte, no está claro hasta qué punto el Parlamento Europeo y los parlamentos nacionales tendrán alguna palabra. Todo ello contradice el principio de proximidad a los ciudadanos, y podría aún agravar más la actual crisis de confianza en la UE.

En opinión de muchos expertos, el TTIP socava la soberanía existente. La propuesta de protección de los inversores contiene cláusulas que permiten a las empresas reclamar por daños y otras obligaciones ante tribunales de arbitraje exterior, cuando se sientan perjudicados por la legislación de los Estados miembros. Estas cláusulas son innecesarias, dado que todos los Estados  implicados tienen sistemas jurídicos bien establecidos que ofrecen una protección perfectamente adecuada para los inversores. En el ámbito internacional, el procedimiento para dirimir diferencias que se establece dentro de la OMC ha demostrado ser fiable y da garantías legales suficientes para el cumplimiento de los contratos.

Lo que es totalmente inaceptable es la prevista Cooperación reguladora (RCB), por no hablar de otros comités de expertos encargados de actualizar continuamente el acuerdo ratificado sin necesitar el consenso de los parlamentos. La RCB deberá ser consultada incluso a la hora de iniciar procesos legislativos de carácter nacional.

Los criterios sociales y ecológicos

Bajo ninguna circunstancia se debería permitir que una liberalización del comercio a través del TTIP supusiese un debilitamiento de la economía social de mercado vigente en gran parte de Europa. Pero esto es lo que sucedería si las todopoderosas empresas quedaran fuera de las jurisdicciones nacionales. Ciertamente algunas políticas estatales han fracasado, pero de igual modo también el mercado se ha revelado como falible. Especialmente problemáticas son las denominadas “listas negativas”, donde se especifica que todos los sectores pueden ser liberalizados a menos que explícitamente se diga lo contrario. Sería mucho mejor proporcionar un catálogo positivo que enumerase solamente aquellas áreas en que se recomienda una apertura a la liberalización. La UE promueve un crecimiento verde que sea respetuoso con el medio ambiente. Sin embargo, este aspecto casi nunca aparece en las negociaciones. Por consiguiente, habría que mirar con mayor detalle las implicaciones que para el cambio climático puede tener un aumento del comercio, ya que más transporte conllevará también un nivel superior de emisiones. No sólo eso, el TTIP promueve un estilo de vida que gira en torno al consumo. Lo que está en juego aquí no sólo es la coherencia de los distintos ámbitos de acción de la UE, sino que también afecta a los objetivos de desarrollo sostenible (ODS) que Naciones Unidas y la UE firmaron en 2015.

¿Cómo afecta el Tratado a los países más pobres?

Durante mucho tiempo, la UE ha dado un apoyo especial a los países más pobres del sur (ACP), apoyo que se ha incorporado al marco de la OMC. Sin embargo, los acuerdos comerciales que se están negociando entre poderosos bloques económicos están socavando esta situación. La mayoría de terceros países quedarán negativamente afectados por la nueva dinámica comercial, ya que verán disminuido su acceso a los mercados. La exclusión de estos países de unas negociaciones que les perjudica va en contra del principio de justicia.

Todavía es demasiado pronto para emitir un juicio definitivo. Pero pase lo que pase, hay que tener un ojo muy crítico sobre la manera como se están desarrollando las negociaciones. Para ello se requiere la mayor transparencia posible, olvidarse de las presiones del tiempo, y contar con la participación democrática de los parlamentos y de la sociedad civil.

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Sobre el TTIP en Cristianisme i Justícia hemos publicado el Papel “¿Qué es el TTIP? De la democracia al gobierno de las transnacionales”.

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Imagen extraída de: Stop TTIP