Carta a la oposición

Carta a la oposición

J. I. González FausNo sé si habéis comprendido que, si se repitieran las elecciones, lo más  probable es que el PP sacara todavía más votos. Por tres razones:

– en un país con tan bajo nivel de educación como el nuestro, una buena parte de ciudadanos busca un gobierno protector de la corrupción: porque aspiran a ser Ratos o  Arísteguis o DelaSernas y demás familia. Berlusconi lo dijo muy claro una vez: “me votan porque me tienen envidia”.

– Si a éstos sumamos unas gentes, ya de edad, que le votan por razones religiosas y porque creen que la izquierda perseguirá a la Iglesia,

– y añadimos otro porcentaje de ciudadanos que pasan de lo político y lo que quieren hoy es tener pronto un gobierno para quedarse tranquilos, me parece casi seguro que unas nuevas elecciones aún favorecerían más a Rajoy.

En estas circunstancias es incomprensible la absoluta irresponsabilidad de todos los que, de algún modo, estáis en la oposición y que sólo parecéis preocupados de alabaros a vosotros mismos, de pescar en este río revuelto  y de salvar vuestras discutibles líneas rojas. Tras el 26J, llegué a soñar que todos juntos ibais a presentar a Rajoy una propuesta en términos como éstos: “estamos dispuestos a dar la investidura al PP si te retiras tú. O a dártela a ti si firmas un pacto ante notario por el que te comprometes en cosa de seis meses a cosas como éstas: reforma de la Constitución, retirada de la ley de contrarreforma laboral, destituir al ministro del interior y no amparar con aforamientos a políticos bajo sospecha. En caso contrario presentaremos una moción de censura”.

Pienso que algo así hubiese sido un servicio a la ciudadanía y a vosotros mismos. Rechazando una propuesta de este tipo, Rajoy habría quedado como culpable de que no se pudiera formar gobierno. Mientras que ahora, sois vosotros los que tenéis esa patata caliente, y os dedicáis a pasarla a los otros, mientras el PP tiene el descaro de presentar como propuesta de pacto un resumen de su mismo programa.

No sé si habréis oído alguna vez aquella frase: “los hijos de las tinieblas son mucho más sagaces que los hijos de la luz”. Pues ahí la tenéis. Aunque quizá eso se deba a este otro refrán también viejo: a las derechas las unen sus intereses y a las izquierdas los ideales; por eso las primeras están siempre unidas y las otras desunidas. Esa es nuestra pasta humana. Y si antaño gritábamos aquello de “el pueblo unido jamás será vencido”, hoy tenemos que gritar con más realismo: el dinero unido, jamás será vencido…

Espero y deseo que al menos, durante estos días, estaréis viéndoos, trabajando y dialogando en secreto; eso sería lo normal pero la verdad es que ahora hasta de eso dudo. Por una vez, comparto las palabras de la vicepresidenta cuando exhorta a la “responsabilidad” a toda la oposición; aunque difiero de ella en el significado de esa palabra pues parece que, para ella, responsabilidad significa apoyar a un partido que cobija la corrupción, que gana elecciones con “cajas b”, que gobierna en favor de los bancos y de los millonarios contra todo el pueblo pobre y la clase media baja y que ha ejercido el poder totalitariamente, sin la más mínima actitud de diálogo y de atención a las demandas de control de la oposición.

Comprendo por eso la tentación que escucho en muchos estos días: dar un portazo y decir “ya os arreglaréis”. La comprendo aunque algo me dice en lo más hondo que no debo hacer eso. Y es la razón por la que os escribo estas letras. A veces, en la historia, se hace necesario que alguien se sacrifique para bien de todos. Si os propusierais dialogar en serio (dialogar, que es más que negociar), eso podría suavizarse cediendo cada uno un poco y sin parapetarse tras líneas rojas. Pero dais la sensación de ser incapaces de eso. Por tanto, sólo nos queda aquello de “ajo, agua y resina” y recordar que muchas veces es cierto que “cada pueblo tiene el gobierno que se merece”.

De todos modos, y como no hay mal que por bien no venga, también es probable que, gobernando el PP, la “dictadura europea” sea mucho más comprensiva y suave a la hora de castigar nuestro incumplimiento del déficit. Mientras que, de salir un gobierno de cambio, se le echarán a la yugular con una impavidez digna del señor Erdogan. Que argumentos siempre los hay para todo.

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Imagen extraída de: Spain Center