Pasión por la Historia de la humanidad, pasión por la vida

Pasión por la Historia de la humanidad, pasión por la vida

Dolors OllerCuando hace unos años empecé a colaborar con el Departamento de Ciencias Sociales de ESADE, tuve la agradable sorpresa de encontrar allí a un profesor de aquellos que se convierten en referente para el alumno por su manera de ser, preparar e impartir las clases, con una gran vocación docente y una amplia cultura y calidad humana. Era Carles Comas, a quien he tenido la suerte de conocer al asistir a sus clases de la asignatura Sociedad, Economía y Cultura: una aproximación histórica.

Le había visto, arriba y abajo del rellano del tercer piso del edificio de la avenida Pedralbes, cuando preparaba cuidadosamente las clases y ensayaba mirando de dedicar los minutos justos a cada apartado, algo muy importante para poder desarrollar todo el vasto temario. Y disfrutaba escuchándole en el aula, con la pasión que ponía, la de quien quiere compartir su saber para ayudar a construir personas con valores, con un sentido en la vida, empresarios con responsabilidad social, implicados en su entorno y más allá: sus estancias -con su esposa Roser, también excelente profesora- en la Universidad Centroamericana (UCA) de Managua (Nicaragua), y su labor de impulso y coordinación durante muchos años del SUD, servicio de ESADE que desde 2003 fomenta la “cooperación universitaria al desarrollo”, salían en sus temas, haciendo que los alumnos tuvieran noticias de otras realidades y de la ingente tarea que tenemos todos entre manos para ayudar a construir un mundo más justo y solidario.

Le recuerdo también en las múltiples reuniones que tenía con los profesores ayudantes, en las que discutíamos los diferentes temas y cómo abordarlos mejor con los alumnos para ayudar a que se convirtieran en buenos profesionales, con sensibilidad humana y responsabilidad social. Una de las cosas que siempre me impresionó fue el hecho de que, cuando al comenzar un nuevo curso repartía los apuntes que había rehecho, encontrábamos incluidas nuestras aportaciones. No olvidaba nada. Sabía integrar nuestras diferentes sensibilidades (veníamos de carreras diferentes) y nos veíamos reflejados, ayudándonos a sentir que formábamos equipo. Por eso me gusta hacer este pequeño escrito de reconocimiento de su labor docente, a propósito de la publicación de los que han sido sus apuntes de clase elaborados durante 17 años, los mismos con que ha impartido clase a alumnos de 4º año de la Licenciatura de Ciencias Empresariales y a alumnos de Máster en Dirección de Empresas. La asignatura de Carles, una Historia de la Economía de carácter humanista, fue introducida en los estudios como una de las concreciones de la misión que pretende sacar adelante ESADE desde sus inicios: formar empresarios de gran calidad dirigente y técnica, y a la vez conscientes del papel que tiene que jugar la empresa en la sociedad. Por ello esta asignatura, atípica en el contexto de las escuelas de negocios, se centraba en el análisis de la sociedad y de sus anhelos a lo largo de los siglos. Descubriendo las lejanas raíces de los problemas que tenemos hoy, los podemos entender y abordar mejor y podemos buscar soluciones más adecuadas.

El libro, de gran alcance, expone las características del poder humano, político y económico, y de sus instituciones, mostrando el lugar que le corresponde a la empresa en la conflictiva historia de nuestro progreso como especie humana. Ambos poderes han traído muchas cosas positivas, pero también abusos, porque se han extralimitado. En consecuencia, tenemos necesidad de protegernos de sus posibles abusos. No obstante, tanto el poder político, el primero en nacer, como el poder económico aparecieron para cumplir irremplazables funciones sociales de orden y desarrollo, lo que hace que no puedan ser eliminados, al ser indispensables.

El recorrido pone de manifiesto las progresivas maneras que a lo largo de la historia se han desarrollado para imponer limitaciones a los poderes político y económico. Esta difícil domesticación de los dos poderes ha sido fruto, sin duda, de la sabiduría humana, aunque poner límites siempre signifique tensión, porque nadie quiere ceder gratuitamente poder. Por eso el libro, al mostrarnos la larga historia de la humanidad, nos da importantes lecciones sobre el ser humano y sus instituciones. Y, al mismo tiempo, nos hace sentir solidarios con la humanidad entera y sus vicisitudes.

Pero para implantar adecuadas limitaciones institucionales a los poderes, para que en su actuación no puedan abusar de su posición, hace falta que existan valores sólidos en la población, valores que proporcionen la fuerza para luchar y para conquistar las instituciones a fin de ponerlas al servicio de la sociedad y sus necesidades.

Hoy hemos perdido la inocencia y somos conscientes de que nuestros valores ya no se pueden propagar como grandes relatos, al estilo de las ideologías liberales o socialistas. Pero es imperiosa la necesidad de vivir los valores para no vivir en una jungla donde el fuerte se come al débil.

Ciertamente debemos dejar de vivir los valores en forma de unas ideologías, hoy ya insostenibles, y no será fácil aprender a vivirlos de la forma más adecuada a nuestra época de “la sospecha y de la incertidumbre”. Pero es un reto que debemos asumir. Porque sólo si aprendemos a vivir los valores al nuevo estilo, sólo entonces podremos cambiar el mundo, es decir, conseguiremos crear e imponer instituciones que domestiquen el mercado y el poder económico, y también evitaremos la deriva autoritaria del poder político. Es el pueblo quien debe presionar para crear estas instituciones, y esto lo hará si sus valores lo impulsan en esta dirección. Éste es el núcleo central del libro.

Pero en ello hay un peligro. El pueblo puede presentar y vivir esos valores en forma de unas ideologías que hoy ya no se sotienen, con unos seguidores dogmáticos, que pontifican sobre lo que debe ser el remedio, el cambio concreto. En este sentido, el libro trata de ser un llamamiento para que la gente con valores los proponga de una manera creíble, es decir, con humildad y, a la vez, inseguridad en relación al remedio concreto adecuado, si bien hay que ser capaces de jugarnos la vida por él. Y con la seguridad de que buscar remedios es -aunque no sepamos si el elegido es el bueno- la actitud adecuada, actitud que si se generaliza y se concreta en acción, acabará mejorándolo todo.

El volumen finaliza recordando -usando terminología del psicoanalista Jung- que desde el s. XVIII hasta hace muy poco, la humanidad ha sido masculina (ánimus), pues creía que tenía un plano del mundo y de su historia y veía por dónde tenía que caminar hacia el paraíso prometido; todo estaba claro. Hoy hemos perdido los planos o nos hemos encontrado que son falsos. No sabemos si llegaremos a algún paraíso. Lo que tenemos que transmitir a nuestros sucesores es ese coraje, esa sensibilidad humana, debemos confiarles esa intuición, muy femenina (ánima), que se encuentra en los que trabajan forjando un tejido de solidaridad que seguro mejorará el mundo.

El lenguaje utilizado es sencillo, lo que hace que leerlo sea ameno. Sabe transmitir esa capacidad de maravillarse por todo, no sólo por las cosas grandes sino incluso por las pequeñas que para otros pasarían desapercibidas, porque todas tienen su lugar en el devenir humano. Además, tiene una estructura didáctica, y por su extraordinaria riqueza de referencias puede ser considerado un libro de consulta importante.

Carles es un apasionado por la historia de la humanidad y por la vida. En el trasfondo de su obra encontramos una confianza -que no ingenuidad- en el ser humano y en su creatividad, que no es otra cosa que la confianza básica en Quien nos Abraza a todos y es Fuente de la Vida que se derrama sin cesar.

Carles Comas
Poder, economía y valores. Una historia del progreso y sus conflictos.
Ediciones de Belloch, Barcelona 2016

Carles_Comas

Imagen extraída de: Santa&Cole

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