Irrenunciables éticos sobre las finanzas y la usura

Irrenunciables éticos sobre las finanzas y la usura

Grupo de economía de CJ1.- Una economía es éticamente aceptable cuando se fundamenta en el trabajo siempre que respete el bien común, los derechos y deberes laborales, la ecología y las justas leyes administrativas. Esta economía debería favorecer el progreso humano, debería crear bienestar y en este sentido, también respetaría los derechos humanos. Esta economía responde a la Palabra de Dios expresada sobre todo en los primer capítulo del Génesis.

2.- Existe también un creciente y poderoso capitalismo denominado financiero fundamentado básicamente en la especulación, que busca el enriquecimiento empleando el dinero de forma que cree más dinero. Esta economía fundamentada en dinero que produce más dinero quiere multiplicar sus ganancias mediante unas prestaciones con intereses que van más allá de los gastos de funcionamiento. Éticamente es en sí misma injusta porque entre otras cosas contradice la tradición bíblica. Es usura, y por tanto, no se puede aceptar éticamente.

Tal y como ha dicho el Francisco: “Cuando una familia no tiene ni para comer porque tiene que pagar el préstamo al usurero, esto no es cristiano, es inhumano”.

3.- El capital financiero por su naturaleza tiende a crecer, utilizando muchos mecanismos multiplicadores del dinero, como por ejemplo los créditos. Esto ocasiona que la cantidad de dinero contenida y presuntamente existente en los sistemas financieros sea mucho mayor que la riqueza existente. Es el “capital ficción”. Un engaño, intrínsecamente inmoral. Para la sociedad representa un engaño colectivo ya que carecen de fundamentos reales constatables.

4.- Estas finanzas especulativas generan un notable poder, concentrado en relativamente pocas manos y que tiende a la globalización. Crean dependencia en los mercados e incluso este poder escapa a los fundamentos democráticos y éticos de la sociedad. De hecho, este poder en muchas situaciones actúa como una dictadura. Desde el punto de vista ético es absolutamente negativo, entre otras razones, porque destruye la democracia.

5.- Una consecuencia de estas finanzas injustas es la desigualdad que provocan entre personas, sociedades y estados. Se constata que en el mundo actual aumenta el número de millonarios mientras, por otro lado, aumenta el número de pobres y empobrecidos. Situación que contradice el segundo principio democrático que es la igualdad.

6.- Hasta aquí nos hemos referido al sistema de créditos personales, pero también pueden existir créditos para una inversión productiva, como por ejemplo para crear trabajo; en este caso el interés resta ligado al riesgo de de inversión, por lo tanto no lo consideramos usura, ya que queda ligado a la marcha de la empresa receptora, y así ha de participar de las posibles pérdidas y los posibles beneficios. En estos casos, el valor trabajo que crea riqueza justifica estos intereses.

7.- Es evidente que la sociedad actual no puede destruir en este momento el sistema de finanzas tal y como está establecido, porque una deconstrucción llevaría a un caos impresionante que pagarían de forma eminente los más débiles y desprotegidos. Sin embargo, hay que buscar una salida éticamente justa y razonablemente positiva a esta insostenible situación actual, ya que su permanencia e injusto crecimiento, debido a un desgaste generalizado, lleva a periódicas crisis y a la larga a una situación crítica, incluso, revolucionaria. Por lo tanto hay que ir ajustando la realidad de forma sostenible y de cara al bien común.

8.- Está claro que la sociedad actual necesita un sistema de pagos y de crédito para su funcionamiento. Aquí es donde la comunidad internacional y en concreto, cada país, tiene el reto de crear nuevos modelos de finanzas que se basen en el respeto de la persona humana y el bien común, en lugar de tener como eje principal, la usura.

En este sentido, hacer una crítica de cómo el sistema político mundial está intentando rescatar con dinero público esta usura y el sistema de dinero ficticio, a fin de salvar unas instituciones de poder y comportando como consecuencia una gran carga a la sociedad que es muy difícil de llevar.

9.- No hay una solución fácil a la desproporción financiera existente. Aquí debemos recordar que históricamente, cuando el endeudamiento social llega a este punto, la única solución es el Año de Gracia. El Jubileo, es un momento en el que se redistribuye la propiedad de la tierra y la riqueza, que no debemos olvidar que pertenecen a Dios, según las necesidades de las personas: “El año favorable al Señor” (Lucas 4:19) porque es favorable para los que sufren.

10.- El papa Francisco, el miércoles de ceniza de 2016, dijo:

“¡Cuántas familias están en la calle, víctimas de la usura! Por favor recemos, para que en este jubileo el Señor quite del corazón de todos nosotros este deseo de tener más de usura. Que se regrese a ser generosos, grandes. ¡Cuántas situaciones de usura estamos obligados a ver y cuánto sufrimiento y angustia llevan a las familias! Y tantas veces, en la desesperación cuantos hombres terminan en el suicidio porque no pueden más y no tienen esperanza, no tienen una mano extendida que los ayude; solamente la mano que viene a hacerles pagar los intereses. Es un grave pecado la usura, es un pecado que grita en la presencia de Dios”.

Con ello, consideramos que la Iglesia debería reabrir el debate sobre la usura y volver a la posición original, la cual prevaleció durante siglos, que sigue en las Escrituras y con gran riqueza en los escritos de los Santos Padres.

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Imagen extraída de: Definición.de