Educación infantil: una herramienta para combatir la desigualdad

Educación infantil: una herramienta para combatir la desigualdad

Valeria Méndez de Vigo y Sara García de BlasLa educación infantil comprende la etapa educativa que atiende a niños y niñas desde el nacimiento hasta los seis años, con la finalidad de contribuir a su desarrollo físico, afectivo, social e intelectual. Cuando es de calidad incide de manera positiva a lo largo de toda la vida dado que, como muestran algunos estudios, aquellas personas que participan en un programa educativo de calidad durante la primera infancia tienen menores niveles de repetición y obtienen mejores calificaciones en los cursos posteriores.

La atención integral y la educación durante la primera infancia incluye la prestación de servicios que garanticen la atención, el cuidado, la nutrición y la salud de los niños y niñas y la educación preescolar.  En este sentido, la educación infantil es un  elemento  fundamental para que los niños se desarrollen de manera adecuada en las dimensiones cognitivas, socioemocionales, expresivas y comunicativas. Además, las aptitudes y competencias que adquieren durante la primera infancia facilitan la transición a la escuela primaria y mejoran los resultados posteriores, en particular para los niños y niñas más desfavorecidos.

La educación infantil es un derecho reconocido por la Convención sobre los Derechos del Niño y ratificada prácticamente por todos los países del mundo. Sin embargo, a pesar de sus múltiples beneficios, la matriculación en educación preescolar a nivel mundial  es, todavía, muy insuficiente. La tasa de escolarización en esta etapa educativa aumentó de un 37% en 1990 a un 54% en 2012[1]. Aunque esta cifra se ha incrementado, todavía está lejos de ser una realidad para todos los niños y niñas del mundo.  En Bolivia, la tasa  era de un 60% en 2013,  en Tanzania, de un 33%, de un 4% en Mali y Burkina Faso, y de un 1% en Chad[2].

La importancia de la educación en la primera infancia se vuelve a reconocer con la aprobación de los Objetivos de Desarrollo Sostenible (ODS). El cuarto, referido a la educación,  persigue “garantizar una educación inclusiva, equitativa y de calidad y promover oportunidades de aprendizaje durante toda la vida para todos”. Una de sus metas, que deberá cumplirse en 2030 se refiere específicamente  a la educación infantil: “velar por que todas las niñas y todos los niños tengan acceso a servicios de atención y desarrollo en la primera infancia y a una enseñanza preescolar de calidad, a fin de que estén preparados para la enseñanza primaria”.

En Entreculturas sabemos que una educación infantil de calidad universal es imprescindible para luchar contra la desigualdad y para que todos los niños y niñas del mundo consigan las herramientas que les permitan afrontar su futuro con garantías.  Por eso, junto con nuestra contraparte Fe y Alegría, trabajamos en Chad, en diversos proyectos de educación infantil desde hace ocho años.

Situada en África Central, la República del Chad es uno de los países más pobres del mundo. Su Índice de Desarrollo Humano es de los más bajos del planeta: se ubica en el puesto 184 de un total de 187 países. El 62 % de la población del país gana menos de 1 € al día y la  esperanza de vida por habitante en el país es de 50,4 años.

Las condiciones materiales y pedagógicas de las escuelas chadianas son muy deficientes. La administración educativa del Estado apenas llega a las zonas rurales, donde reside el 80% de la población. El analfabetismo afecta aún al 74% de los hombres y a un 82% de las mujeres. El número de alumnos y alumnas que abandona la escuela es altísimo: sólo un 47% de los que terminan la primaria ingresan a la secundaria. De estos, un porcentaje mínimo la termina. Las niñas tienen menos posibilidades de educarse; solo un 58 % de las niñas va al colegio.

Ante la falta de escuelas en muchos pueblos, los padres, madres y líderes locales se organizaron para crear escuelas comunitarias. Constituyeron un comité, eligieron a los vecinos que mejor podían ejercer como maestros, aunque carecieran del nivel académico y pedagógico requerido, se organizaron para pagarles una pequeña cantidad y pusieron en marcha la escuela sin medios materiales de ninguna clase.

Con el tiempo, el Estado reconoció estas escuelas como oficiales y les envió un maestro titulado para que ejerciera las funciones de director. En la actualidad, este maestro director recibe un sueldo oficial y algunos maestros comunitarios reciben el salario mínimo desde junio de 2012. Pero la gran mayoría aún tiene que contentarse con la mínima contribución que los padres son capaces de aportar.

La escuela comunitaria rural es en las aldeas una entidad muy frágil, muy dependiente de que la Asociación de Padres y Madres de Alumnos de la escuela funcione bien y esté formada por miembros comprometidos. Madres y padres de alumnos que dirigen la escuela son voluntarios y no reciben ningún dinero por su trabajo; tienen que quitarle tiempo a otras tareas necesarias para la supervivencia, lo que dificulta que permanezcan muchos años en el comité.

La educación preescolar no está extendida en Chad, en especial en las zonas rurales; la tasa de matriculación en esta etapa educativa es solo de 1%. Además, en 2013 solo el 52,28  de los profesores de educación infantil había recibido formación[3]. Ante esta realidad, Entreculturas está desarrollando proyectos educativos, entre ellos uno centrado en facilitar el acceso a una educación infantil y de calidad a 1.500 niños y niñas de 4 y 5 años. El proyecto tiene tres líneas generales. Por un lado, la creación de las condiciones materiales favorables para la dinámica enseñanza-aprendizaje a través del equipamiento de 26 escuelas infantiles con mobiliario escolar, material pedagógico y material extracurricular (juegos, columpios, huerto escolar). Por otro lado, la mejora de la calidad de la educación mediante la formación de las maestras y madres de los niños/as y la organización de campamentos de fin de semana para los niños/as de diez escuelas, con el objetivo de reforzar conocimientos y complementar los procesos pedagógicos. Y por último, también se organizarán formaciones a madres para sensibilizar sobre la importancia de la educación de sus hijos/as.

Pero para brindar oportunidades educativas a los niños y niñas de Chad, necesitamos la colaboración de todas las personas. Por eso, Entreculturas celebra la V edición de la carrera solidaria “Corre por una causa, corre por la educación” cuya recaudación se destinará a este proyecto con en el fin de que los niños y niñas de Chad tengan oportunidades educativas desde el principio.

Enlaces de interés:

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[1] UNESCO (2015). Gender and EFA 2000-2015: Achievements and challenges. http://unesdoc.unesco.org/images/0023/002348/234809E.pdf

[2] Banco Mundial: http://data.worldbank.org/indicator/SE.PRE.ENRR

[3] Open Data for Africa, Tchad: http://chad.opendataforafrica.org/lpkyumc/teachers-in-pre-primary-education

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Imagen cedida por Entreculturas.

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