Julio Terrazas, el último profeta

Julio Terrazas, el último profeta

Nicolás Castellanos. En la muerte de nuestro querido pastor Julio Terrazas, sin querer, nos interroga el viejo trovador:  ¿Dónde están los profetas que en otro tiempo nos dieron las esperanzas y fuerza para andar?

Estos versos definen al que fue párroco redentorista de Vallegrande, obispo auxiliar de La Paz, obispo de Oruro y arzobispo de Santa Cruz de la Sierra.

Julio Terrazas representa en Bolivia la tradición profética y liberadora de Medellín, Puebla, Santo Domingo y Aparecida, encarnada en los grandes heraldos del Evangelio en América Latina: Helder Cámara, Enrique Silva, Arns, Landazuri, LorcheiderAngellelli, Pironio, Proaño, Samuel, Oscar Romero, Girardi…

Se van apagando las voces de esos humildes profetas, que estuvieron a lado de los que estaban en el reverso de la historia, los empobrecidos, los excluidos, los sin voz, que nos ayudaron a entender la teología de la liberación.

Ahí estaba activo y comprometido Julio Terrazas, profeta que anuncia, denuncia, propone algo nuevo, inesperado, sorprendente a la hora de aplicar la Palabra de Vida recibida.

Así se verifica en dos hechos que le retratan de intrépido profeta, con la palabra y el compromiso.

El arzobispo de La Paz, Mons. Manrique le encarga a su obispo auxiliar, Julio Terrazas, la homilía en el funeral del masacrado Lucho Espinal. En un ambiente tenso, crispado de la dictadura de García Mesa, su verbo cálido, valiente, incisivo, trazó el perfil de Lucho Espinal, mártir del Reino por haber proclamado la Palabra de Dios en defensa de los pobres y excluidos.

Julio, obispo de Oruro, jugó un papel importante en la huelga de las cuatro mujeres mineras con sus catorce hijos, que tumbó la dictadura de Hugo Banzer. Las cuatro mujeres acudieron a aquel otro profeta Gregorio Iriarte para poder realizar la huelga de hambre en el palacio arzobispal de La Paz. Gregorio acude al obispo Terrazas y lo arregla todo para que empiece la huelga de hambre en plena Navidad. La huelga se generalizó rápido en toda Bolivia y dio al traste con la dictadura, que duraba más de siete años.

Julio Terrazas, entre la experiencia de Dios y el compromiso con el pueblo, con los pobres, estrenó caminos nuevos para hacer crecer en el mundo la bondad, la libertad, la justicia, el estado de derecho, la democracia, la paz, la solidaridad, la misericordia y la no violencia.

Se apodera de Julio Terrazas el profeta de la vida, practica la medicina de la misericordia y se convierte en portador de buenas nuevas, nunca profeta de desventuras ni calamidades. Desde la experiencia profunda de Dios se engancha en la historia de nuestra gente en sus alegrías y tristezas, esperanzas y angustias.

La gente de los barrios periurbanos de Santa Cruz acudían todos los domingos a su misa de la catedral para alimentarse con el pan de la Palabra.

No podemos olvidar y dejar de agradecer en Hombres Nuevos, que cuando todas las puertas se les cerraban en la Iglesia de Bolivia, nuestro pastor Julio nos abrió de par en par las de la Iglesia particular de Santa Cruz de la Sierra.

Ya sentimos afonía, horas bajas, anomía, falta de parresía.

Y seguimos preguntándonos:

¿Dónde están los profetas

que en otro tiempo nos dieron

las esperanzas y fuerza para andar?

Julio Terrazas

Imagen extraída de: Bolivia Ya

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