Se confirma: Hacienda no somos todos

Se confirma: Hacienda no somos todos

Xavier CasanovasCuando desde la Plataforma por una fiscalidad justa vamos a charlas y debates empezamos siempre nuestra exposición recordando el artículo 31.1 de la constitución: «Todos contribuirán al sostenimiento de los gastos públicos de acuerdo con su capacidad económica mediante un sistema tributario justo inspirado en los principios de igualdad y progresividad que, en ningún caso, tendrá alcance confiscatorio». Nosotros siempre hacemos hincapié y denunciamos que no se está haciendo lo suficiente para cumplir el carácter de equidad (que a igualdad de rentas se pague lo mismo) y de progresividad (que pague más quien más tiene) a que la ley nos obliga. Esta semana hemos descubierto que tenemos que cuestionar también el carácter universal del artículo.

Las declaraciones de la abogada del Estado representante de la Hacienda Pública en el juicio a la Infanta nos lo dejan del todo claro: “El lema ‘Hacienda somos todos’ es sólo publicidad”. Refiriéndose a que el perjudicado de los delitos contra la hacienda pública es el erario público y no la ciudadanía general. ¿Y entonces al servicio de quién está y a quien pertenece el erario público? Estocada final a nuestro modelo social.

Más allá del debate jurídico (la aplicación o no de la doctrina Botín, y el límite de los 120.000 euros como delito fiscal), el mensaje que ha entrado en todos los hogares es pedagógicamente demoledor. Nuestro sistema fiscal nos permite mantener la educación, la sanidad y los servicios sociales desde un modelo de responsabilidad colectiva. Es pues nuestro deber contribuir, pero al mismo tiempo deberíamos estar en el derecho de exigir que quien no contribuya, lo haga. O jugamos todos o ‘rompemos la baraja’ y que cada uno se busque la vida, parece ser que es la música que quieren que escuchemos continuamente.

Una vez más no hablamos de un debate técnico sino de un debate ideológico. Del modelo de sociedad que queremos. Y el peligro está en reducirlo siempre todo a una cuestión de método, procedimental. Es verdad, el sistema fiscal en España no funciona bien, no lo hace por muchas razones: primero porque tenemos una economía sumergida estimada (25%) el doble que el resto de países de la Unión Europea (12%) y no estamos dedicando más esfuerzos a combatirla; después porque tenemos una política fiscal poco coherente, tipos nominales (lo que queremos recaudar) muy altos, y tipos reales bajos debido a deducciones mal formuladas, escapatorias legales y la demoledora elusión fiscal que nos acaban dando unos ingresos públicos de los 38,6% cuando la media europea es del 45,2% (en la eurozona 46,8%).

Lo venimos diciendo desde hace tiempo: no esperamos tener contribuyentes ejemplares si no tenemos un sistema tributario justo y ejemplar, la ciudadanía debe percibir que se actúa contra los defraudadores y se graba más a quien más tiene, y que no hay doble vara de medir.

Si además consentimos que los mismos representantes públicos, en este caso de la misma Hacienda, afirmen sin problema que esto de ‘Hacienda somos todos’ es retórica publicitaria, lo que estamos consiguiendo es que la ciudadanía abandone este espacio de construcción colectiva y responsabilidad mutua que es el sistema fiscal y nos encaminemos hacia una sociedad del ‘sálvese quien pueda’. ¡Y ay del pobre que caiga en la cuneta!, no sé quien lo levantará.

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Imagen extraída de: LaFede.cat

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