Pesebres vivientes

Pesebres vivientes

Victor CodinaLa liturgia navideña canta: “Hoy ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”, actualizando así el mensaje de los ángeles a los pastores de Belén (Lucas 2, 11). Pero ¿dónde ha nacido hoy el Salvador?

Ciertamente Jesús se hace presente en la celebración eucarística de la Iglesia, pero esto no agota toda la presencia del Señor. Como se nos advierte en el evangelio del juicio final (Mateo 25,31-46), Jesús se identifica con los pobres, ellos son los vicarios de Cristo, su presencia viva hoy.

Francisco de Asís reprodujo en Greccio el nacimiento de Jesús, colocando al Niño sobre un poco de heno, acompañado por un buey y un asno, como bellamente pintó Giotto. Desde entonces, al acercarse Navidad, en las familias y en los templos se arman belenes o pesebres, con figuras de barro, con musgo verde, montañas de corcho, estrellas plateadas y luces de colores… En algunos lugares se organizan pesebres vivientes con personas que representan a José, María y el Niño Jesús.

Pero todos estos pesebres, por laudables que sean, recuerdan y miran al pasado. Por esto podemos seguir preguntando dónde nace Jesús hoy, porque el Misterio de Navidad siempre es actual, Navidad siempre se historiza, siempre hay un Pesebre viviente hoy.

Ciertamente Jesús no nace en los grandes almacenes donde en las fiestas de fin de año reina la orgía del consumo, por más que se entonen continuamente villancicos navideños…

Jesús nace hoy, sin casa ni posada, en muchos lugares de la ribera del Mediterráneo, entre los miles de niños y niñas refugiados que llegan con sus madres a las costas de Grecia, Italia o España y que muchas veces mueren en el mar Mediterráneo, convertido hoy día en un verdadero cementerio marino.

Las redes sociales han difundido la imagen del niño sirio-kurdo Aylan muerto junto a la playa de Turquía. Pero son miles los niños  que huyen de Siria, Irak, Afganistán en busca de un país europeo que les acoja. En algunos países se les recibe con muros de alambres y púas. No hay lugar para ellos, son ilegales, innominados, indeseables, descartables.

Jesús nace entre los niños africanos que sobreviven en los campamentos de Sudán del Sur y entre los niños soldados centroafricanos reclutados por grupos terroristas. Jesús nace hoy en medio de los niños centroamericanos que atraviesan México para llegar a Estados Unidos y mueren en el camino, son asesinados o deportados. Nace entre los niños indígenas desplazados de sus tierras ancestrales por las insaciables explotadoras petroleras. Nace entre los niños de la calle que viven bajo los puentes de ciudades de Latinoamérica y que a veces desaparecen en campañas policiales de limpieza social.

Afortunadamente también nace Jesús en los niños y niñas acogidos por alguien con amor, en los niños adoptados por familias, en los niños de aldeas infantiles que viven acompañados por madres sustitutas, Jesús nace en hogares donde religiosas cuidan con mucho cariño a niños y niñas especiales que caminan en sillas de ruedas, pero que tienen un nombre: Juan de Dios, Marta, Zenaida…

Junto a todos nosotros también existen hoy pesebres vivientes, aunque no escuchemos rumores de ángeles… Solo cuando nos acerquemos a estos pesebres vivientes, podremos cantar con toda verdad: “Hoy nos ha nacido un Salvador, el Mesías, el Señor”.

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Imagen extraída de: El diario vasco