Querido hermano Francisco

Querido hermano Francisco

Alvar Sánchez y Pau VidalDesde un rincón del mundo, Maban (Sudán del Sur) estimado papa Francisco queremos agradecer profundamente el coraje de esta visita reciente a Kenya, Uganda y República Centroafricana. No has podido venir a saludarnos a Sudán del Sur pero te hemos sentido muy cercano estos días. Aprovechando la ocasión, algunos de nuestros amigos refugiados que viven en el exilio en esta región te han enviado mensajes estos días (http://www.jrsea.org/) ya que reconocen que tu persona genera confianza y puede hacer cambiar los corazones de los poderosos. Nosotros te queremos enviar este breve mensaje de agradecimiento.

Te agradecemos profundamente que

hayas venido a África, un continente lleno de vitalidad y al mismo tiempo profundamente castigado por demasiados conflictos violentos y la pobreza extrema; a menudo ambos consecuencia de nuevas formas de colonialismo“. Escoger los márgenes, las barriadas, las zonas peligrosas es una muestra más de tu corazón evangélico y es “un signo de solidaridad, amor y cuidado de la humanidad“.

al llegar al campo de refugiados de Bangui hayas recordado que “tenemos que trabajar y orar por la paz, pero la paz sin amor, sin amistad, sin tolerancia y sin perdón no es posible“.

…también hayas recordado proféticamente a los políticos y a los líderes que está en sus manos detener la violencia que asola tantas víctimas inocentes.

…hayas animado la fe del pueblo de Dios, sobre todo de las víctimas olvidadas de este mundo nuestro haciendo real aquella oración que el evangelio pone en boca de Jesús: “Te doy gracias, Padre, Señor del cielo y de la tierra, porque has revelado a la gente sencilla lo que has escondido a los sabios y entendidos. Sí, Padre, así te agradó” (Lucas 10, 21).

…quisieras insistir en el diálogo interreligioso no sólo con palabras sino con encuentros fraternos con nuestros hermanos musulmanes también atribulados por tanta violencia absurda.

…hayas hecho visible el sufrimiento de tantos refugiados recordándonos que en la acogida al extranjero y al refugiado se pone a prueba nuestra humanidad. Nos dices: quieres saber si eres humano, examina como cobijas a tu hermano abandonado.

…no hayas cedido a los consejos prudentes de aquellos que preferían que no visitaras las zonas más delicadas e inestables, sobre todo Bangui, la capital de República Centroafricana. Tu coraje nos fortalece a todos.

…establezcas puentes entre realidades a menudo tan alejadas: Norte-Sur, Europa-África, cristianos-musulmanes, ricos-pobres, poderosos-sencillos, progresistas-conservadores…

Unidos en el corazón de los pobres que es el corazón de Dios.

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Imagen extraída de: Pixabay

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