Francisco en Cuba y EEUU

Francisco en Cuba y EEUU

Jesús RenauEn su reciente viaje a Cuba y a los EEUU (19-27 de Septiembre) el Papa Francisco ha realizado 21 intervenciones públicas. Una aportación importante en el momento histórico que vive la humanidad. Leídos los discursos más importantes (en la sede de la ONU y en el Congreso de los EEUU) y algunas conversaciones con jóvenes (Centro cultural Padre Félix Varela La Habana) y charlas en el avión con los periodistas, quizás se puede ir constatando algunos de los rasgos metodológicos de la forma de comunicar del Papa.

1.- El punto de partida es la realidad. Generalmente parte de la presencia de los que están delante y la valoración de una larga tradición en la que hay aciertos importantes y limitaciones graves. No es únicamente lo que en retórica se dice “captar la benevolencia del público”, sino es una forma de estar en el mundo abierta a las personas y que sabe reconocer sus aportaciones  y limitaciones. Hay una conciencia de que los presentes, sobretodo en Naciones Unidas y en el Congreso de los EEUU, que han sido precedidos por otros y otras que han ido creando historia. A diferencia de algunos eclesiásticos el punto de partida de Francisco es la realidad humana desde la cual reflexiona y propone. No parte de arriba a abajo sino de abajo a arriba. No parte del Misterio sino de los hechos de la vida, colectivos, personales o mundiales. En el encuentro con los jóvenes cubanos él mismo dice que antes de hablar los ha escuchado y ha ido tomando nota de sus puntos de vista. Lo mismo  generalmente ha pasado en las ruedas de prensa. Es un hombre que escucha, que reflexiona sobre la vida concreta, sobre los problemas reales, que mira y se relaciona. Se trata de una constante en muchísimas de sus actuaciones, y que encuentra sus raíces no solamente en un modo personal de ser y de vivir sino en la forma como Jesús actuaba frente a la gente de su tiempo.

2.- De lo personal concreto a lo estructural.  Francisco, abierto a las personas, no se limita a su situación concreta, sino que reflexiona y expone la relación que existe entre la situación y aquellas causas estructurales que la han provocado o facilitado. Así en el discurso ante el Congreso de los EEUU parte del recuerdo y la valoración de cuatro personajes importantes en la historia de aquella nación: Abraham Lincoln, Martín Luther King, Dorothy Day y Thomas Merton. Es a partir de esta memoria que cada uno de ellos se abre a unas dimensiones estructurales que constituyen una verdadera aportación por su riqueza moral. Lincoln “genera una cultura que permita a sus hombres soñar con plenitud de derechos para sus hermanos y hermanas”. Es el fundamento de la libertad. Luther King, “una libertad que se vive en la pluralidad y no en la exclusión”. Dorothy Day, “la justicia social y los derechos de las personas” y Thomas Merton “la capacidad de diálogo y la apertura hacia Dios”. Estas personas han trascendido su propia vida y han ayudado a tomar conciencia de la necesidad de unas estructuras sociales y morales fundamentadas en la libertad, la no discriminación, la justicia, el diálogo y la trascendencia.

Francisco parte de estas estructuras de gran valor humano y que son el fundamento de la sociedad para criticar la carencia de las mismas en organismos y colectivos de notable trascendencia para la humanidad. Esto que queda muy claro en el discurso al congreso de los EEUU llega a su cénit en su parlamento ante la ONU. Ante aquel congreso de los EEUU hace unas llamadas muy contundentes y fundamentadas en contra de la pena de muerte, la violencia, el particularismo subjetivista y la valoración suprema y determinante del dinero.

En el discurso de la ONU de forma muy clara reclama para “todos los países sin excepción una participación y una incidencia real y equitativa  en las decisiones. Esta necesidad de una mayor equidad vale espacialmente para los cuerpos con efectiva capacidad ejecutiva, como es el caso del Consejo de Seguridad, los organismos financieros y los grupos o mecanismos especialmente creados para afrontar las crisis económicas. Esto ayudará a limitar todo tipo de abuso o usura sobre todo con los países en vías de desarrollo”. En este discurso van saliendo los grandes temas sociales en orden al bien común, tanto en el sentido ecológico como en la crítica de aquellas estructuras económicas que se escapan al control democrático y ponen como valor supremo unos intereses financieros que benefician a las minorías pudientes que de facto detectan un poder casi absoluto.

3.- De la crítica a la propuesta humanista fundamentada en Dios. Este proceso que parte de la escucha de la realidad actual  e histórica y llega a la reflexión crítica de las estructuras inacabadas o injustas se fundamenta en un profundo humanismo. Si humano es el punto de partida, humano es el horizonte y la aspiración de equidad, libertad y justicia. Y en este proceso Francisco, de forma natural y no pocas veces implícita, da a entender la presencia de Dios. Cuando le cita no es un añadido artificioso y menos aún ideológico sino la invitación sencilla y honda de que en lo más radical y hondo del humanismo se halla este Dios, referente para todos los creyentes, y humano especialmente para los cristianos. Habla de Dios desde la realidad y para ir alimentado un proceso cada vez más humano en este mundo global en el que estamos sumergidos. Al final de su discurso ofrece a la ONU la oración y el soporte de toda la Iglesia católica con esta finalidad: “para que esta institución, todos sus estados miembros y cada uno de sus funcionarios, rinda un servicio eficaz a la humanidad, respetuoso de la diversidad y que sepa potenciar para el bien común, lo mejor de cada pueblo y de cada ciudadano. Que Dios les bendiga a todos”.

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Imagen extraída de: RT

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