Nos durmieron con un cuento… y hemos despertado con un sueño

Nos durmieron con un cuento… y hemos despertado con un sueño

Francisco José PérezSirva ese título que evoca unos versos de León Felipe, para repensar la realidad desde la poesía de un poeta al que también podemos considerar como profeta de unos tiempos rotos.

Se trata de un profeta exiliado, cuyos versos pueden servirnos para reflexi-orar la dramática realidad de refugiados y emigrantes que vivimos en Europa.

Mi patria está donde se encuentre aquel pájaro luminoso que vivió hace ya tiempo en mi heredad…

Y me fui en su busca, solo y callado por el mundo

Donde vuelva a encontrarlo encontraré mi patria porque allí estará Dios

Pero también para traer a nuestra memoria a tantos jóvenes que tienen que dejar nuestro país para buscar una oportunidad en forma de empleo. Y es que, como decía el poeta “me duele España…, me duele”.

Nos brinda, pues, la ocasión de profundizar en Europa y en nuestra propia realidad. A Europa podríamos dedicarle muchos de los versos que dedica a la mercantil Inglaterra, no en vano ha asumido ese mercantilismo, ampliándolo a límites insospechados.

Abajo quedas tú, Inglaterra,

vieja raposa avarienta,

que tiene parada la Historia de Occidente hace

más de tres siglos,

y encadenado a Don Quijote

(…)

Tu imperio es solo una torre artificiosa de

ambiciones encadenadas

que se las llevará el viento como las cuentas

vencidas de un avaro monstruoso.

A la larga, la Historia es mía, porque yo soy el Hombre

y tú eres sólo un trust de mercaderes.

Vieja raposa avarienta,

También parece pertinente la etiqueta de “piratas vestidos de frac” que hoy podríamos aplicar a tanto prohombre de Europa, ya sea financiero, empresario o político a su servicio. O su papel de profeta bíblico presagiando desgracias a esos gobernantes.

Y ahora por cobardía

Por cobardía y avaricia nada más

Porque quieres guardar tu despensa hasta el último día de la Historia,

Has dejado meterse en mi solar

A los raposos y a los lobos confabulados del mundo

Para que se sacien en mi sangre

Y no pidan enseguida la tuya.

Pero ya la pedirán,

Ya la pedirán las estrellas.

Basta con imaginar que si León Felipe se refería a la miopía de los gobernantes  ante la guerra civil española como campo de pruebas de los horrores de la II Guerra Mundial, hoy podríamos hablar de la miopía de los gobernantes europeos ante el austericidio sobre los países del sur (con especial mención a Grecia) como campo de pruebas de un modelo social profundamente atroz e inhumano,

En lo que va de texto ya hemos hecho referencia a don Quijote, al pájaro luminoso… que reflejan el idealismo o la utopía. Un Don Quijote que lucha por la justicia.

Oíd ahora:

La Justicia vale más que un imperio, aunque este imperio abarque toda la curva del Sol.

Y cuando la Justicia, herida de muerte, nos llama a todos en agonía desesperada no podemos decir: ‘yo aún no estoy preparado.’

La justicia se defiende con una lanza rota y con una visera de papel.

Su preocupación por la justicia me trae a la memoria eso que hemos dado en llamar “movimiento indignado”, que no deja de ser una búsqueda de justicia en un mundo profundamente herido; en particular esos movimientos como la plataforma antidesahucios, que han sido capaces de convertir a las víctimas del sistema en sujetos activos del cambio social, de una justicia que hunde sus raíces no en ideologías, sino en el dolor del otro, que nos indigna y hacemos propio.

Algo de esto subyace en el siguiente dialogo acerca de las ideologías que combatían en España:

— ¡Eh, tú, Diego Carrión!

¿Qué insignia es ésa

que llevas en el pecho?

— El haz de flechas señorial.

— ¿Y tú, Pero Vermúdez?

— La estrella redentora y proletaria.

Españoles,

dejémonos de burlas.

No es ésta la hora de la farsa.

No reniega de las ideologías, piensa que quizás en un momento fueron comparativamente mejores a las que pretendían sustituir, pero no podemos anclarnos en el pasado…. Como expresa en su parábola de las tres manzanas podridas:

La manzana roja que me dieron a comer ayer tenía un gusano; la manzana blanca que se comieron mis padres tenía dos gusanos; y la manzana verde que se comió la pareja original, ya en la puerta falsa del Paraíso, tenía tantos gusanos que todos pudimos heredar nuestra parte. Ahora bien, el hombre puede retractarse. Todo hombre honrado puede retractarse y decir: yo no quiero la manzana roja. Ayer canté sus excelencias porque creí que era la manzana del hombre. Ahora he visto que tiene un gusano. No la quiero. Iré a buscar otra manzana. Si hay una manzana sin gusanos en el mundo, no está detrás de mí mismo, sino delante.

A propósito de las ideologías, y teniendo en cuenta el panorama electoral del nuevo curso, surgen muchos interrogantes, pero en estos momentos me parece importante plantearse cuál puede ser la articulación entre los partidos políticos (especialmente los emergentes) y los movimientos sociales. ¿Van a quedar estos últimos fagocitados?; ¿van a volver a ser utilizados como correa de transmisión, como apéndice de aquellos?… Vamos a ver nueva política o vamos a ver repetidos los viejos errores.

No quisiera concluir sin hacer una referencia a la peculiar religiosidad de León Felipe, que junto a Don Quijote hace referencia a “el Cristo” imbuyendo su poesía de una importante visión teológica: identifica a la víctima (la España de la guerra civil) con Cristo, y ve en ella una víctima propiciatoria cuyo sufrimiento contribuirá a la redención del mundo, propiciando un mundo mejor…

Y aquí estoy yo otra vez.

Aquí, sola. Sola.

Sola y en la cruz… España-Cristo

con la lanza cainita clavada en el costado,

sola y desnuda,

jugándose mi túnica dos soldados extraños y vesánicos;

sola y desamparada.

Mirad cómo se lava las manos el Pretor…

 

¡Toda la sangre de España

por una gota de luz!

¡Toda la sangre de España

por el destino del Hombre!

Una teología por otra parte, que evolucionará con el tiempo a Versos y blasfemias de caminante obra en la que dirige sus blasfemias contra un Dios injusto, que iba sintiendo  presente y real en su vida.

Pero esta identificación del poeta con Job no puede servir para evadirnos de la realidad que nos toca afrontar este curso, pues como dice en su poema “Pie para el niño de Vallecas de Velázquez”:

De aquí no se va nadie…

Antes hay que deshacer este entuerto,

antes hay que resolver este enigma.

Y hay que resolverlo entre todos,

y hay que resolverlo sin cobardía,

sin huir (…)

Y es inútil,inútil toda huida

(ni por abajoni por arriba)…

Es verdad que nos han dormido con todos los cuentos; que cada día inventan un nuevo cuento… pero es hora de contar nuestros sueños.

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Imagen extraída de: Pixabay