Europa camina hacia una tecnología libre de conflicto

Europa camina hacia una tecnología libre de conflicto

ALBOAN. En el mes de mayo el Parlamento Europeo votó a favor de una regulación de los llamados “minerales en conflicto”, una normativa que pretende contribuir a romper el vínculo entre la extracción y comercialización de minerales y los conflictos armados en zonas como la República Democrática del Congo. Estos minerales se encuentran en toda la tecnología que ahora utilizamos en el día a día, por lo que su consumo se ha disparado en los últimos años. Organizaciones No Gubernamentales estamos luchando porque esta regulación salga adelante, aún faltan pasos en el proceso legislativo pero el apoyo del Parlamento Europeo nos ha dado gran esperanza para seguir luchando porque esta normativa sea una palanca de cambio.

¿Qué son los minerales en conflicto? ¿Por qué la sociedad civil europea se está movilizando para regularlos?

Se considera que los minerales en conflicto son recursos naturales y/o materias primas “a través de cuya extracción, producción o comercialización se financia o alimentan el conflicto, la inestabilidad y/o las violaciones de derechos humanos”.  Esta definición es fruto del consenso y de más de 20 años de investigaciones que ponen en evidencia la relación entre algunos de los conflictos más brutales y olvidados que existen en la actualidad, y una economía fuertemente mundializada donde la explotación y comercialización de recursos naturales de todo tipo (desde el oro, hasta el tántalo, tungsteno, el estaño, pasando por las piedras preciosas, pero también la madera, el petróleo o el uranio) está sirviendo para financiar conflictos y graves abusos de los derechos humanos.

Se calcula que al menos el 40% de todos los conflictos intra-estatales de los últimos 60 años han tenido vinculaciones con los recursos naturales y que la presencia de estos recursos duplica las posibilidades de que estos conflictos vuelvan a repetirse. Un ejemplo es la República Democrática de Congo, con sus más de 5,4 millones de muertes desde 1998 directamente asociadas a la guerra, y la escalofriante cifra de 1.152 violaciones sexuales al día, de acuerdo a datos facilitados por la Campaña Contra la Violencia Sexual en la RD Congo.

Cuando se extraen recursos naturales de zonas donde hay conflicto, inestabilidad y abusos de los derechos humanos, los beneficios de dicha extracción permiten en muchas ocasiones financiar dichos conflictos, contribuyendo incluso a alimentarlos y agravarlos. Así pues, en la actual economía mundializada, las implicaciones de dicha vinculación se producen a través de las cadenas globales de aprovisionamiento o suministro en las que también participamos las personas consumidoras como personas usuarias de los bienes producidos con dichos recursos. Dichas cadenas las conforman todas las partes involucradas para la producción de un bien y/o la satisfacción de una necesidad, e incluyen no solo al fabricante y al proveedor, sino también a toda una serie de actores intermedios que intervienen en la cadena.

La legislación que está en discusión

El 5 de marzo de 2014, la Comisión Europea, bajo el liderazgo del Comisario de comercio Karel de Gutch, presentó una propuesta de regulación diseñada para romper los vínculos entre comercio y la extracción de minerales y la financiación de conflictos armados. Esta propuesta consideraba un sistema voluntario de auto-certificación al que se podrían adherir alrededor de 300-400 empresas que importan estaño, tantalio, tungsteno y oro a la Unión Europea. La certificación se haría de acuerdo a la guía de diligencia debida de la OCDE y tendría el propósito de ir creando un mercado europeo para el suministro responsable de minerales procedentes de zonas de conflicto.

Las ONG que estamos trabajando este tema consideramos que la naturaleza voluntaria de la propuesta era su principal debilidad. Una medida con esas características no puede  frenar que sigan entrando en el mercado europeo minerales que financian conflictos. La experiencia americana, con la implementación de la sección 1502 de la Ley Dodd-Frank, demuestra que las empresas reaccionan ante el carácter obligatorio de las disposiciones. De acuerdo a un estudio encargado por la propia Comisión Europea en 2013, sólo un 4% de las 330 empresas encuestadas iniciaron voluntariamente estudios para identificar los riesgos de financiar conflictos y abusos de los derechos humanos en sus cadenas de suministro.

Ante esta iniciativa, numerosos grupos de la sociedad civil y partidos políticos nos movilizamos para que la votación del pasado 20 de mayo en Estrasburgo garantizara el abastecimiento responsable de minerales que proviene de zonas en conflicto. Esto significa que alrededor de 800 mil empresas de la Unión Europea que utilizan estaño, tantalia, walframio y oro como bienes de consumo (mayoritariamente tecnología) estarían obligados a informar la procedencia de los materiales que utilizan y a aplicar medidas para limpiar su cadena de suministros.

El apoyo de europarlamentarios/as y de sus grupos políticos a las enmiendas presentadas es una gran victoria. Centralmente se ha modificado la propuesta de regulación inicial en dos aspectos: que no sea una autocertificación, sino que sea obligatoria y el tipo de agente al que aplica, incrementado ampliamente el número de empresas a las que afecta.

Sin embargo, la votación del Parlamento no es suficiente para que la normativa salga adelante.  El proceso legislativo en Europa es complejo, ahora nos enfrentamos a un paso crucial que supone la negociación con el Consejo de Ministros de la Unión Europea. La labor de incidencia es aún más difícil, algunos de los argumentos a desmontar es el de la complejidad.

Sabemos que esta normativa no logrará romper totalmente la vinculación entre la extracción y comercialización de minerales y los conflictos, pero es una palanca de cambio que tenemos que poner en acción. ALBOAN desde su campaña  “Tecnología Libre de Conflicto” invitamos a la ciudadanía a participar y a implicarse en esta causa. Entre nuestras propuestas está la toma de conciencia sobre el problema, la recogida de firmas para presionar a las empresas e instituciones, la sensibilización sobre el uso y consumo de la tecnología en nuestras vidas, y el apoyo económico a la población afectada. Es nuestra manera de invitar a la construcción de esperanza.

coltan

Imagen extraída de: ALBOAN

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