Pepe Mujica: “Los únicos derrotados son aquellos que bajan los brazos y no luchan”

Pepe Mujica: “Los únicos derrotados son aquellos que bajan los brazos y no luchan”

Suso LópezJosé Mujica, expresidente de Uruguay, estuvo de visita en Barcelona. Lo hizo junto a su compañera, la senadora Lucía Topolansky, coincidiendo con el puente festivo de la segunda Pascua en la ciudad, a caballo entre los meses de mayo y junio. Si la visita de Mujica en sí ya es una buena noticia por todo cuanto encierra su discurso y representa su figura, que en pleno puente el Casinet d’Hostafrancs (con aproximadamente 400 personas de aforo) se haya quedado pequeño y centenares de personas le hayan tenido que escuchar desde el jardín es señal de que sigue siendo un referente de la política global de este tiempo.

Su apuesta por la austeridad presidencial, lejos de los faustos y la prepotencia de otros gobernantes tanto de América Latina como del resto del mundo, y sus palabras en la sesión de apertura de la 68ª Conferencia de la Organización de las Naciones Unidas o en la Cumbre sobre Desarrollo Sostenible Río +20 situaron a José Mujica, “el Pepe”, como uno de los iconos de los gobiernos progresistas que en los últimos años han ido accediendo al poder en diferentes países de Latinoamérica.

A su paso por Barcelona, Mujica, “un viejo de 80 años que sueña con un mundo que no va a ver”, desgranó buena parte de los ejes argumentales que repite desde hace años pero que todavía siguen vigentes. Su intervención se podría resumir en cinco citas que bien podrían ser estas:

Un desafío a lo que debe ser la política: “La alta política tiene que ser la preocupación de lo que será el mundo dentro de 20 años. Lo que se juega es la suerte de los pueblos en las décadas venideras”.

Un grito de desesperanza por tantos años de lucha y problemas que se mantienen: “¿Qué hemos logrado? ¿Estamos mejor? No, definitivamente no. Los problemas que denunciábamos en los años 70 son los mismos que denunciamos hoy porque se siguen agravando”.

La indignación contra la deshumanización de la humanidad: “Los perros de Europa comen mucho mejor que los habitantes de muchas partes de África. Que 85 personas tengan tanto dinero como el 40% de la humanidad es sencillamente indignante”.

Una desazón contra una política carente de respuestas: “El problema está en la falta de respuestas de carácter político a los problemas de hoy”. “3.000 millones de dólares al día se gastan en presupuesto militar. Decir que no hay recursos… Lo que no hay es decisión política”.

Una llamada al compromiso y a la lucha activa y continua desde lo personal y lo colectivo: “No tendremos jamás un mundo mejor si no peleamos por ser mejores cada uno de nosotros”. “Los únicos derrotados son aquellos que bajan los brazos y no luchan”.

Mujica arranca aplausos, levanta pasiones y su discurso engancha, dando respuesta a una necesidad evidente: la de una ciudadanía ansiosa de referentes. Pero en medio de la euforia conviene encontrar espacio para la mirada crítica. Lo advierte el periodista y escritor Raúl Zibechi en el prólogo de Crónicas del estallido (Cúneo y Gascó: 2013), “si nos limitamos a los discursos de los dirigentes, a las leyes aprobadas por los gobiernos y a los programas que anuncian, por más interesantes que nos parezcan, no habremos entendido sino una mínima parte de esta realidad”. Y reivindica una mirada “hacia abajo y en horizontal” para entender lo que sucede en los últimos años en la “mayúscula América”, también en Uruguay.

Pese a que tanto su apariencia austera como su discurso apuntan a un perfil político que parece abrazar las teorías del decrecimiento, las políticas implementadas por los gobiernos de José Mujica en Uruguay beben de la apuesta por el desarrollo, al igual que Lula y Rousseff en Brasil, como único camino para luchar contra la pobreza y lograr la igualdad social. La explotación de recursos naturales o el freno a la reforma agraria con el consiguiente aumento de la concentración de tierras son algunas de las denuncias que recoge Daniel S. Pereira en “Una mirada desde el Sur… Balance crítico del gobierno Mujica”, publicado en la revista Pueblos en abril de 2014.

Sin perder la mirada vigilante que conviene mantener activa en todo momento, no se puede negar que las palabras de Mujica son un soplo de aire fresco y esperanza. En una entrevista con Sergi Picazo (publicada en La Directa el 26 de septiembre de 2007), Pere Casaldàliga recuperaba las palabras de Frei Betto, dominico amigo de Lula que incluso participó como asesor en su gobierno, quien cuando le preguntaban por Lula respondía: “con él mal, pero sin él mucho peor”. Algo así sucede con Mujica y Uruguay.

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Imagen extraída de: Raíces al aire

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