“Tigres en las entrañas". Por el cierre de los CIES y contra las deportaciones express

“Tigres en las entrañas”. Por el cierre de los CIES y contra las deportaciones express

Pepa TorresEl 15 de Junio es el día de lucha contra los Centros de Internamiento de Extranjeros. La violencia de los CIES irrumpió en mi vida hace 10 años a partir de dos mujeres latinoamericanas valientes, a las que, como dice Rigoberta Menchú, les nacieron tigres en sus entrañas para denunciar el infierno por el que habían pasado durante su internamiento y en la resistencia a la deportación. Ambas eran bolivianas. La primera, MRM, acudió a una comisaría a denunciar malos tratos por parte de su compañero. Llevaba el pasaporte y, en lugar de protegerla, la detuvieron por su situación de irregularidad e ingresaron en el CIE de Aluche en ese mismo día. La segunda, CRC, trabajaba entonces como interna en una zona  residencial de Madrid y al final de su día libre, cuando iba coger el autobús en la terminal de Moncloa para volver a su trabajo, la detuvieron en una redada y la ingresaron en Aluche.

Ambas hicieron el mismo recorrido: comisaría, calabozos en Plaza de Castilla, vista con el Juez, CIE, Barajas y avión… Y ambas se resistieron, gritando y apelando al sentimiento de humanidad de los viajeros y de la tripulación para que no permitieran  que el avión despegase, ya que su deportación suponía la miseria para sus familias y la quiebra de sus vidas. Y así fue como estas mujeres-tigres, sin violencia, pero con resistencia activa aguantaron con una dignidad sin adjetivos el protocolo de violencia legal para ejecutar las deportaciones

Su coraje y su argumentación convencieron a la tripulación del vuelo. Volvieron al CIE y fueron puestas en libertad, aunque una de ellas, CRC, sufrió dos intentos más de deportación en otros vuelos y se resistió de igual manera. Nada  más salir de  aquel infierno las mujeres tenían muy claro lo que querían hacer: denunciarlo y contar su historia para que no se repitiera. Así fue como las conocí, una a través de una Oficina de  Derechos  Sociales de un centro ocupado y otra en la Red Interlavapiés. Hoy ambas tienen su residencia y han reagrupado a sus hijos.

Hace un par de años se reabrieron dos causas por otras dos pesadillas ocurridas en estos centros del horror que constituyen los Centros de Internamiento para extranjeros que se extienden por Europa y que el gobierno de Sriza acaba de cerrar en Grecia, tras el  suicidio de un joven pakistaní en uno de ellos. La primera de las causas reabiertas a la que me refiero (2012) fue la de cinco funcionarios del CIE de Capuchinos (Málaga), entre ellos el jefe de seguridad, acusados de abusos sexuales y vejaciones a las internas en fiestas nocturnas organizadas en el interior del Centro. La segunda causa reabierta también tiene nombre de mujer: SAMBA MARTINE (2014) que murió por negligencia médica en el CIE de Aluche en el año 2011.

La violencia de los CIES no ha cesado en este tiempo pese a la existencia de un Reglamento que no ha venido a resolver prácticamente nada de esta situación denunciada por numerosos colectivos desde hace años, sino que incluso se ha elevado la vulneración de derechos de las personas migrantes, como revela el Informe del Servicio Jesuita a Migrantes del 2014 con una nueva forma de devolución al país de origen que se llama deportación express. Las deportaciones exprés son expulsiones rapidísimas (menos de 72 horas) de vecinos y amigos migrantes que desaparecen de nuestras calles de la noche a la mañana y en las que se vulnera la tutela judicial efectiva y en las que la policía utiliza frecuentemente reclamos y engaños para atraer a las personas a las comisarias con el objetivo de incoar, notificar o ejecutar una expulsión y cuando acuden son inmediatamente detenidos y conducidos a Barajas para llenar los “macrovuelos”. Actualmente este tipo de expulsiones supera en número a las que se venían realizando desde los CIES.

Así le sucedió a UFH, que sintiéndose muy enfermo acudió al centro de salud de su barrio y en la sala de espera de la consulta dos policías secretas le pidieron el pasaporte y se lo llevaron a una comisaría y de allí, inmediatamente al aeropuerto con el objetivo de deportarle a su país de origen. O como FST, que lleva siete años en España y al que detuvieron cuando fue a comisaría con su novia a recoger su pasaporte y en lugar de devolvérselo le metieron en un coche y le llevaron a Barajas sin ni siquiera dejarle tiempo para recoger sus cosas.

Pero también a ellos les nacieron tigres en las entrañas y de forma pacifica se resistieron a la deportación mientras sus cuerpos eran salvajemente golpeados hasta que la tripulación y los viajeros se opusieron a la complicidad de estos hechos. Hoy ambos compañeros están dando talleres sobre autodefensa y deportaciones express a personas inmigrantes.

Historias como éstas nos llevan a seguir reivindicando el cierre de los CIES y a negarnos a naturalizar, las redadas racistas, los vuelos de deportación y el negocio de la xenofobia[1].

NO EN NUESTRO NOMBRE.

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[1]Según datos de la Campaña  estatal de Cerremos los CIES del 2014, una deportación de 120 plazas le cuesta al estado 8.500 € por hora. En el 2013 las compañías que compitieron por la adjudicación de las deportaciones lo hicieron con un presupuesto base de licitación de 18.000 €. Air Europa y Swift Air que son las empresas que consiguieron concesión han ganado en dos años 24 millones doscientos mil euros más IVA.

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Imagen extraída de: Pixabay