Grupo de Diálogo con el Islam. Entrevista a Jaume Flaquer

Grupo de Diálogo con el Islam. Entrevista a Jaume Flaquer

Lucia Montobbio. [Dialogal] Jaume Flaquer, sj, es responsable del Área Teológica de Cristianisme i Justícia, y profesor de la Facultad de Teología de Cataluña y del ISCREB. Licenciado en Filosofía por la UB y en Teología por el Centro Sèvres de París. Doctor en Estudios Islámicos por la EPHE (Sorbona de París), con una tesis sobre el místico sufí Ibn Arabî. Además, colabora con la Fundació Migra-Studium, donde coordina el Grupo de Diálogo con el Islam.

Estudiosos y profesionales en materia de migraciones, diálogo interreligioso y estudios multiculturales conforman el Grupo de Diálogo con el Islam. Jaume, tú eres uno de los coordinadores. ¿Cuándo y cómo se conforma este proyecto?

Este grupo nace hace un par de años. Lo que pasó es que personas que trabajábamos diariamente en cuestiones relacionadas con el islam, coincidíamos en muchos lugares, en los mismos actos, conferencias, cursos. Además de nuestro interés en asistir a aquellas actividades, en los pasillos nos preguntábamos sobre la actualidad del islam: «¿Qué piensas?, ¿qué sabes sobre esto?, ¿y sobre esta nueva política? ¿Como vivís las comunidades islámicas este hecho?». El tiempo que dedicábamos a los pasillos era muy rico, tanto, que decidimos crear este grupo donde nos reunimos y hacemos un repaso de la actualidad.

¿Cuándo os reunís y qué acciones lleváis a cabo?

Nos reunimos una vez al trimestre. Aparte de los frutos que puede dar el grupo (información que intercambiamos entre nosotros), a veces organizamos mesas redondas y coloquios sobre el mundo del islam. Quisiéramos poder hacer también alguna declaración conjunta.

Considerando tus estudios y tu experiencia, ¿cuáles crees que son los retos que se puede encontrar una persona musulmana en Cataluña?

Hay toda una serie de retos que tienen que ver con el proceso migratorio; los musulmanes que vienen a Cataluña se encuentran con retos personales similares a los del resto de personas migradas: están lejos de la familia, experimentan soledad… Además, normalmente las personas musulmanas que llegan aquí no hablan el castellano ni el catalán, por tanto tienen un reto lingüístico que otros no se encuentran. Hay otro nivel diferenciador que es el hecho religioso. El reto de los musulmanes es adaptarse o integrarse en una cultura que es postcristiana, donde la gran mayoría es agnóstica.

¿A qué se debe?

Porque las sociedades árabes todavía tienen un afecto por el cristianismo y por el judaísmo. De hecho, incluso en el estado islámico tradicional, hay un estatuto de tolerancia, respeto y protección de estas religiones. Pero en cambio, esta estimación, esta tolerancia, no se da en el estado islámico tradicional respecto a los no creyentes o los politeístas.

Así pues, ideológicamente, es uno de los mayores retos que tienen, llegar a una sociedad que es mayoritariamente no creyente. Todo esto produce en muchos musulmanes un temor, sobre todo cuando se trata de educar a los hijos, cuando ya deciden quedarse en esta tierra.

¿Qué retos tenemos nosotros?

Tenemos el reto de asumir que nuestra sociedad, en muy poco tiempo, en unos 20 años, ha cambiado tan radicalmente. En épocas pasadas, viviendo una cierta uniformidad religiosa, la sociedad no iba más allá del dualismo entre creyentes y no creyentes. Ahora el reto es vivir en una sociedad plurireligiosa, pluriideològica, por la diversa oferta de valores. Habituarse, tan rápidamente a un cambio social tan radical es muy difícil. Éste es nuestro reto.

En esta sociedad plurireligiosa, ¿qué podemos aprender de los musulmanes?

Bien, de las comunidades musulmanas, sobre todo los que somos creyentes, recibimos el cuestionamiento de la fe y la interpelación de si el hecho religioso es para nosotros estructurador o un elemento más de nuestra vida que fácilmente acaba cayendo. Para los musulmanes, es estructurador de arriba a abajo. La ley islámica afecta elementos éticos, morales, personales y de grupo, elementos litúrgicos, con vocación de estructurar también relaciones económicas, matrimoniales, penales o políticas.

¿Cuáles son los elementos irrenunciables del islam?

El elemento fundamental irrenunciable es la unicidad de Dios, es el hecho de poner el punto focal de Dios en tu vida, este gesto de la oración musulmana en la que toda la comunidad se postra a la vez hacia un punto focal, hacia la Kaaba, que en el islam representa su verticalidad: el lugar donde se encuentra el trono de Dios. Es el eje del mundo, el eje de la creación, el punto focal de la vida de la comunidad musulmana.

¿Por qué, dentro de las comunidades musulmanas, se puede dar el fundamentalismo?

Creo que se ha hecho un mito de los orígenes. Lo comentaba el otro día uno de los miembros del grupo tratando el tema del Estado Islámico, comentaba que una de las causas es haber hecho del pasado del islam un mito, como si fuera una sociedad perfecta. Me refiero a la sociedad de los primeros 30 años, de la época del profeta Muhammad por supuesto, pero también de los 4 califas posteriores. Una época perfecta que va acompañada de una expansión del islam y, por lo tanto, genera en la sociedad árabe musulmana un sueño de volver a aquel esplendor; es como el ideal: esplendor religioso y político.

La nostalgia, ¿cómo puede provocar este fundamentalismo?

Bien, por ejemplo, también en el Concilio Vaticano II había una nostalgia, que hizo que la Iglesia se renovara reflejándose en el origen. Lo que pasa es que hay dos maneras de tener nostalgia. Una es a partir del aggiornamento del Vaticano II: ponerse al día con una fidelidad creativa que mira hacia el origen. La otra es a partir de una pura imitación del origen. El fundamentalismo, justamente, es creer que se tiene acceso al principio tal como era antes. Como si el origen fuera un hecho objetivo que se encuentra allí delante y que se le puede sacar de su tiempo y espacio. Lo puedes asumir, tomar e implantar en nuestra época.

Últimamente, ¿de qué tema se ha hablado en su Grupo de Diálogo con el Islam?

Por ejemplo, se ha hablado de la necesidad de crear un islam catalán. Es decir un islam que decida desde aquí, que se pueda gobernar y liderar por musulmanes que vivan en Cataluña, y desde Cataluña. Esto conlleva, concretamente, poner freno a la tentación lógica de los países de origen de los musulmanes que están en Cataluña de controlar ideológica y religiosamente a sus fieles.

A propósito, ¿Barcelona llegará a tener una mezquita?

Seguro que habrá algún día una mezquita digna. Lo que pasa es que hay varias dificultades: desde la sociedad barcelonesa o catalana que podría oponerse a esta construcción –a pesar del derecho que tienen los ciudadanos musulmanes a tener un espacio para rezar-, pasando por la diversidad de grupos musulmanes que hay en Barcelona, ​​hasta llegar a los problemas económicos. Si se quiere hacer desde aquí, no hay dinero, a menos que haya ayuda desde la Administración. De otro modo, por lógica, el dinero tiene que venir de fuera, y si viene de fuera habrá más control por parte de los que paguen esta mezquita.

flaquer

Imagen extraída de: Jesuïtes Catalunya

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