Reflexiones sobre un funeral

Reflexiones sobre un funeral

Jordi López Camps. [Catalunya Religió] En los últimos días se ha abierto una discreta polémica sobre el funeral en memoria de las víctimas del accidente de Germanwings [que tuvo lugar ayer] lunes a la basílica de la Sagrada Familia de Barcelona. La primera consideración es sobre el carácter de esta ceremonia. Obvio plantear su oportunidad, porque es indiscutible que ante una tragedia de esta magnitud la sociedad necesita hacer un duelo y transmitir a los familiares de los fallecidos su plena solidaridad en su dolor. Lo que encuentro discutible es el carácter de la ceremonia. Mi sorpresa es saber, a través de una nota del arzobispado de Barcelona, ​​que “la ceremonia religiosa por las víctimas mortales del vuelo Barcelona-Düsseldorf [estará] organizada por el gobierno central y el gobierno de la Generalidad de Cataluña”. En este sentido, el hecho de que el acto central sea una “celebración eucarística y contará también con la participación de un representante de la comunidad protestante, un representante de la comunidad judía y un representante de la comunidad musulmana, que expresarán su condolencias y su solidaridad con los familiares de los difuntos”, transmite la idea de que aún perviven unas actitudes poco coherentes con la secularización de la sociedad y la no confesionalidad que deben tener las instituciones de Estado. En este sentido, habría resultado más acertada la propuesta inicial de las instancias gubernamentales de hacer una ceremonia de recuerdo basada en textos y músicas que recogieran la pluralidad de creencias de las víctimas. Lo que considero un despropósito es transformar la idea original debido a que el espacio elegido es un templo católico.

Ante situaciones como esta, en la que la sociedad quiere manifestar su solidaridad con el dolor de los familiares de las víctimas, hay que actuar de otra manera. Para compartir este dolor hay que respetar la diversidad de creencias y valores fundamentales que tenían las víctimas y tienen sus familiares. En este accidente murieron personas que representan la diversidad religiosa de nuestra sociedad. Había creyentes de muchas religiones y personas sin fe. Ante este pluralismo no tiene ningún sentido, es un absurdo, celebrar una ceremonia exclusivamente religiosa. Hay que adoptar otro formato más respetuoso a la diversidad religiosa de nuestra sociedad. Una alternativa, por ejemplo, podría ser un memorial de los difuntos donde se exprese la diversidad de creencias de las víctimas y sus familiares. La muerte ha unido las víctimas en una trágico destino y el recuerdo de los ciudadanos debe procurar no hacer distinciones por sus creencias. En una ceremonia de estas características puede haber momentos explícitos para hacer presente la singularidad de las diferentes religiones, pero eso no le da un tono de ceremonia confesional. Habría ayudado a encontrar ese tono no confesional hacer esta ceremonia en un espacio sin ninguna significación religiosa.

Las instituciones públicas y algunas religiones tienen todavía alguna dificultad importante para entender y gestionar el espacio de las religiones en una sociedad secularizada y unas estructuras de estado que constitucionalmente no son confesionales. Me da la impresión de que algunas veces, las inercias culturales de las instituciones políticas los condiciona a actuar como si todavía fueran confesionales. Por su parte las tradiciones religiosas, y especialmente la Iglesia católica, deberían hacer pedagogía y renunciar a la preeminencia que estas actitudes les conceden. Es una mala ventaja social.

En caso de que, por voluntad expresa de algunos familiares se quisiera hacer una ceremonia religiosa, y dada la pluralidad de religiones de los familiares, es un signo de unidad en el dolor de estos momentos hacer una ceremonia de carácter interreligioso. La sociedad ha cambiado su perfil religioso y es normal que, ante cualquier evento de esta magnitud, se evidencie su diversidad religiosa. Por ello, desde las religiones, hay que saber ofrecer una acogida religiosa diferente a los modelos tradicionales seguidos hasta ahora. Personalmente, encontré muy acertado, aunque la ceremonia no fue interreligiosa sino ecuménica, cómo se desarrolló el acto celebrado en Colonia el 17 de abril donde católicos y protestantes, rezaron por los muertos y por el consuelo de sus familiares en una emotiva celebración del recuerdo. […]. Es cierto que la Iglesia católica tiene un enorme peso en la historia y la cultura de nuestro país, que no hay que olvidar ni menospreciar, pero no hay que ponderar esta preeminencia con mayor presencia en ceremonias como éstas. No es el momento.

En unas circunstancias como estas, abandonar la perspectiva interreligiosa para acentuar la relevancia de una religión y la subordinación de las religiones consideradas minoritarias, no es bueno para nadie. Ni es bueno socialmente, porque evidencia las dificultades que aún existen para asumir la gestión la diversidad religiosa en un contexto de no confesionalidad de las instituciones del Estado; ni es bueno para la Iglesia católica ya que su protagonismo preeminente en la celebración se puede interpretar socialmente como imposición e inducir a una confusión innecesaria; y no es bueno para las religiones minoritarias porque aceptan dar por bueno un escenario que les otorga de nuevo un papel secundario y subalterno. Por ello, se mire como se mire, tengo la impresión de que no se ha acertado en el carácter y formato de ceremonia de recuerdo de las víctimas del accidente de aviación.

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Imagen extraída de: RTVE

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