Ernest Botargues: "La gran tarea del acompañante es estar en silencio y escuchar"

Ernest Botargues: “La gran tarea del acompañante es estar en silencio y escuchar”

Voces. M.T. [Ara – Traducció pròpia] Ernest Botargues tiene 43 años y es educador, pero dedica parte de su día a día a hacer de voluntario en la Associació Temps, donde hace cuatro años que forma parte del grupo de acompañamiento a la muerte a domicilio. Su tarea es aconfesional y está dirigida a enfermos en estado terminal.

¿Cuál es la importancia del acompañamiento a la muerte?

De la misma manera que necesitamos aprender a vivir, necesitamos aprender a morir. Hasta que no nos encontramos ante ella, no somos capaces de mirar a la muerte a los ojos. Es por ello que las personas que están cerca de la muerte necesitan ser acompañadas para expresar sus preocupaciones, manifestar la frustración por los proyectos no terminados, cerrar heridas y explicitar el agradecimiento por los años vividos. Los familiares juegan un papel muy importante en este proceso, pero a veces evitan hablar de ciertas cosas por miedo a hacer daño al otro.

¿Cómo trabaja un grupo de acompañamiento a domicilio?

Una de las funciones de los voluntarios es liberar al cuidador, que en la mayoría de casos es la mujer o el marido de la persona enferma, para que tenga tiempo para él. Los encuentros en el domicilio con el enfermo son semanales y duran entre dos y tres horas, lo que genera un vínculo de confianza. Con el tiempo, las conversaciones más informales pasan a tratar las preocupaciones, los miedos y las cosas bellas vividas. Nuestra gran tarea es estar en silencio y escuchar. De hecho, la finalidad no es explicar al enfermo qué debe sentir; el acompañante debe ser facilitador del proceso, no una interferencia. El hecho de hablar con tranquilidad, repasar la vida y despedirse de la gente va pacificando al enfermo, que poco a poco afronta  la muerte.

¿Por qué en los últimos años han crecido los grupos de acompañamiento al margen de la religión?

Las religiones han dado diferentes respuestas a la cuestión de la muerte, pero quien está ante la muerte es el individuo, creyente o no. Las creencias pueden ayudar a vivir la muerte con cierta serenidad, aunque no siempre es así. Más allá de eso, hay que estar al lado del enfermo y con un respeto absoluto por sus creencias.

¿Cómo nos tenemos que preparar para afrontar la muerte?

Viviendo con plenitud. Al final de la vida queda lo esencial y muchas cosas pierden valor. Una buena manera de prepararse para la muerte es aprender a valorar qué es lo importante. ¿Cuántas veces nos hemos arrepentido de no haber dado un abrazo, de no haber llamado, de no…? Viviendo la vida nos preparamos para la muerte.

que-mort-no-malalt-Vivint_ARAIMA20140712_0029_5

Imagen extraída de: Ara

Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.