No puedo creer en esta UE

No puedo creer en esta UE

Voces. Emiliano Tapia. [Salamanca al Día] Quisiera creer que no fuera cierto; quisiera creer que fuera una noticia de alarma infundada; quisiera creer que esta noticia fuera pura demagogia de desprestigio; quisiera creer que es una noticia infundada; pero, lamentablemente, me inclino a que es una noticia cierta, y no por eso menos terrible y obscena; fundamentada en el marco que según nos dicen y nos quieren hacer creer, necesita la democracia europea para ser estrictamente cumplidores de sus leyes y en bien de los ciudadanos de estos países.

El mensaje que nos está llegando a través de correo electrónico dice así: “¡Aviso urgente! Macro operación de la UE con el nombre “Mos Maiorum” se desarrollará entre el 13 y 26 de octubre. Durante esas dos semanas 18000 policías han sido movilizados para detener gente sin papeles. Pretenden detectar las rutas migratorias y arrestar el mayor número posible. Por favor, ¡avisa a tus contactos! Se esperan que los controles aumenten en trenes, aeropuertos y estaciones. ¡Nadie es ilegal!”.

Me atrevo a creer y a inclinar en la certeza mi sospecha, ya que este está siendo el sentir de las leyes de inmigración en el propio Estado español. Incluso, más de una vez en los últimos años he vivido de cerca estas detenciones y expulsiones indiscriminadas.

Es verdad que existen entre nosotros muchas personas sin permiso de residencia. Es verdad que hay entre nosotros muchas personas extranjeras con una orden de expulsión. Pero, ¿existe una obligación más importante por parte de cualquier estado u organismo internacional, que la de acoger sin condición, proteger con todos los derechos, a cualquier ser humano? Esta pregunta no puede ser demagogia, como probablemente la consideren algunas personas.

Ante la injusticia de los estados con las personas, que es obvio que cuentan menos que las mercancías y los capitales, como puede ser la que se está cometiendo a través de la UE, no cabe más que un sentimiento y una actitud, la de quien defiende, por encima de todo, al principio, en el medio y al final, en las leyes y fuera de las leyes si fuera necesario, a seres humanos, que en su mayoría se encuentran en esta situación porque nos hemos empeñado en robar a los más pobres sus propios medios y riqueza, para acumularla sin límite en manos de muy pocos, y la mayoría de esos pocos están precisamente entre nosotros, en Europa, donde negamos documentos y expulsamos con la frialdad del desprecio más sublime y el egoísmo más escandaloso.

¿Cuántas personas de las “sin papeles”, en tiempos de bonanza económica para beneficio del capital, fueron utilizadas en la construcción trabajando horas y horas, y nunca se les posibilitó el poder acceder a su normalización?

¿Cuántas de estas personas, en su mayoría mujeres, no han cuidado a personas mayores durante las 24 horas del día, sin darle, igualmente, la oportunidad de acceder a vivir legalmente?

¿Cuántas personas de las que vienen en pateras y deambulan por las calles de nuestros pueblos y ciudades, después de haber arriesgado tanto, hasta su propia vida yendo de un país a otro, nos cuentan que a veces hasta después de haber salido hace varios años de su país de origen; no lo han hecho todo porque el hambre y la pobreza les ha empujado, o, simplemente, porque se han sentido atraídos por un falso mundo de consumo y de bienestar que se les ha vendido?

¿No le bastan a Europa las más de 20.000 personas muertas en el Mediterráneo? ¿Nadie nos responsabilizamos de esta masacre?

Todo ser humano, en cualquier lugar del mundo, tiene derecho, de manera innegociable, a la alimentación, a la vivienda, a la salud y a la educación; en el mundo de hoy tenemos recursos suficientes para satisfacer estos derechos; todos los países lo saben.

En justicia, ¿no haríamos nosotros lo mismo en su lugar, los propios europeos, que en la mayoría de los casos pasamos de terribles noticias como estas? ¿Cómo no íbamos a sentir la necesidad de buscar aquello que cualquier ser humano necesita y, además, le pertenece, al margen, evidentemente, de cualquier ley?

Estos hechos son los que nos llevan a muchas personas a no creer en este orden mundial del que participa y promueve, entre otros, la UE.

Primero son las personas, y podremos algún día caminar todos los seres humanos juntos. El cambio de época que está empezando a ser, lleva consigo esta tarea primordial, la centralidad de la vida de las personas en todo. ¿No serán necesarias más leyes y propuestas de solución para acoger y menos para expulsar?

Ante la noticia de partida, siento la obligación junto a otras muchas personas y colectivos, de defender la centralidad de la vida en las personas inmigrantes que parece que estorban a los estados europeos. Quiero que también sean de mi país.

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Aquí podéis leer el Manifiesto ante la redada europea contra personas migrantes “Mos Maiorum” que Pueblos Unidos ha firmado junto con otras 36 entidades sociales.

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Imagen extraída de: 321 dizpara

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