Pateras

Pateras

Tere IribarrenUn grito, un eco, un silencio. Siento vergüenza… De nuevo, como aniversario, en medio de vacaciones, en pleno descanso, un grito, mejor un silencio, llega como noticia a la prensa, noticia pasada ya, pronto olvidada.

Un gran grupo de inmigrantes… El mar los echa a la tierra. Es una bofetada a las promesas de los políticos, a la indiferencia ciudadana, a la mía, a la tuya, a la nuestra. El mar y el oleaje han roto todos sus sueños.

Y el eco de las palabras de Jesús “conmigo lo hicisteis”…

Para nosotros son hermanos sin rostro, sin nombre, sin familia, sin tumba.

Muertos que nadie reclamará, muertos que soñaron con vivir dignamente, que no conocieron la paz, que vieron las caras asustadas de sus pequeños en medio de la guerra, que aún sienten en su carne la caricia y la sonrisa.

En medio del grito indignado, los cristianos creemos que un misterio mayor nos acoge, nos arropa, nos promete la vida.

Nosotros no podemos quedarnos callados, no podemos seguir tranquilos. Por lo menos, deberíamos estar muy avergonzados.

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Imagen extraída de: La Vanguardia

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