Grietas en el muro XXXV: Lo que tu móvil esconde

Grietas en el muro XXXV: Lo que tu móvil esconde

Virginia Basurto/ALBOANEn nuestra vida cotidiana utilizamos muchos productos tecnológicos de los que apenas tenemos información. Las tablets, nuestro móvil, los portátiles se han convertido en aparatos sin los que es extraño que podamos pasar un día. ¿Pero qué es lo que esconden?

Para responder a esta pregunta, desde ALBOAN hemos lanzado la campaña Tecnología Libre de Conflicto. El objetivo: dar a conocer la conexión que existe entre los móviles, tablets y ordenadores con la guerra del Este de la República Democrática del Congo.

RD Congo, la maldición de los recursos naturales

Para que nuestros móviles y otros aparatos electrónicos funcionen, son necesarios elementos y minerales que no sabemos de dónde provienen, pero que según estudios de Naciones Unidas están contribuyendo a financiar y alimentar conflictos armados y graves violaciones de los derechos humanos.

Un caso paradigmático es el del Este de la República Democrática del Congo, país en el que se calcula que está el 80% de las reservas de coltán del mundo. Aún siendo un país tan rico, es el país que ocupa el último lugar en el Índice de Desarrollo Humano de Naciones Unidas. La RDC, como otros lugares en el mundo, sufren de la denominada “Maldición de los Recursos Naturales” eufemismo que pone de manifiesto que tener recursos naturales sin una gobernanza y gestión adecuadas que beneficie a la población local,  puede dar lugar a situaciones como las que ocurren en este país africano.

En Congo se gesta y se mantiene un conflicto armado que comenzó hace ya dos décadas, y que se financia y alimenta, entre otros, de los recursos monetarios que los grupos armados de la zona obtienen de la extracción, venta y contrabando de los recursos naturales que obtienen de las minas del este del país, más concretamente de los denominados 3T+G por sus siglas en ingles (Wolframio, Estaño, Tantalio y Oro) y que se utilizan en la industria tecnológica.

fusil minasLos datos de las consecuencias de este conflicto nos dibujan un panorama que no puede dejar indiferente a nadie. Hablamos de 5 millones de personas muertas y desplazamientos constantes, siendo sólo en 2013 más de un millón de personas quienes tuvieron que huir de sus casas. Las tremendas tasas de violencia sexual contra las mujeres hicieron que el este del Congo fuera denominado por Naciones Unidas “el peor lugar del mundo para ser mujer“.  Todo este drama humanitario, está directamente vinculado con los minerales mencionados, como lo demuestran el Informe Lutundula y los posteriores Paneles de Expertos de ONU.

¿Qué hacer?

Ante esta situación, la sociedad civil congoleña, nos demanda que exijamos a gobiernos y empresas que terminemos con este drama. No podemos dejar de oír las voces que nos claman desde este rincón del mundo que actuemos. Como respuesta a esta llamada,  la sociedad civil internacional ha realizado diferentes medidas de presión a lo largo y ancho del mundo. Comenzando desde lo local, sin perder el objetivo global, que es terminar con las relaciones entre los recursos naturales y los conflictos.

Ejemplo de ello, es la ley Dodd Frank 2010 de Reforma de Wall Street y protección al consumidor/a. En su artículo 1502, establece que todas las empresas que cotizan en la bolsa de Nueva York y cuyos productos contengan minerales procedentes de la zona de los Grandes Lagos deben realizar una investigación para garantizar que con su compra no se ha ayudado a financiar a ningún grupo armado o al ejército. Otro ejemplo, es el de la OCDE, quien ha  propuesto a las empresas una guía para conseguir la Diligencia Debida en sus cadenas de suministro, de cualquier zona en conflicto o en alto riesgo de él.

La aplicación de la Dodd Frank, y la incorporación de medidas en las legislaciones nacionales de los Grandes Lagos, han conseguido que dos tercios de las minas se puedan certificar como “libres de conflicto” según el informe de Enough de finales de junio.

También hay iniciativas legislativas en Canadá o la propia Europa, región que en marzo de este año presentó un borrador de regulación pero que no cumple con las expectativas de la sociedad civil de garantizar que no haya minerales en conflicto en nuestros bolsillos.

Varias empresas líderes en sus sectores, también están iniciando procesos para limpiar sus cadenas de suministro. Y desde Ámsterdam nos llega el Fairphone, un teléfono “ético” que además de garantizar que los minerales provienen de RDC y que no financian el conflicto, atiende a toda la cadena de suministro y vida útil del móvil.

Campaña Tecnología Libre de Conflicto

Está demostrado que con acciones locales, podemos incidir en cuestiones globales, y que nos animan a seguir trabajando. y en este contexto, lanzamos la Campaña Tecnología Libre de Conflicto.

La Campaña tiene tres objetivos principales. En primer lugar, contribuir a una ciudadanía global, que denuncie las injusticias que se dan en el mundo y que pueda analizar la interrelación de esas situaciones con su día a día. Para ello se ha elaborado material divulgativo y formativo y se realizarán cursos, formaciones y charlas para sensibilizar y profundizar en este análisis.

También queremos conseguir que se apruebe una legislación europea vinculante para que las empresas desarrollen la diligencia debida basada en riesgos y que nos permita saber que en nuestros aparatos no se esconden materiales que contribuyan a conflictos.

Y por último, captar fondos para poder seguir acompañando a las personas y colectivos que viven las consecuencias de ese conflicto en el Este del Congo. Para ello, se puede contribuir económicamente o se pueden donar los móviles que ya no usamos, contribuyendo además de apoyar el trabajo de nuestras organizaciones aliadas en el Congo a cuidar el medioambiente.

Te animamos a que entres en la web de la Campaña y busques la forma de participar que más se adapte a ti.