Eulàlia Reguant: «El dinero es una herramienta, no es un fin»

Eulàlia Reguant: «El dinero es una herramienta, no es un fin»

Cristianisme i Justícia/Justícia i PauEl próximo lunes 2 de diciembre tendrá lugar la tercera sesión del ciclo de conferencias Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans). En esta ocasión contaremos con la presencia de Jordi Calvo, miembro del Centro Delàs de Estudios por la Paz de Justícia i Pau, Francisco Ferrer, economista y miembro del Seminario de Economía Crítica Taifa, y Eulàlia Reguant, miembro de FIARE – Banca Ética.

Con motivo de esta charla, hemos podido entrevistar Eulàlia Reguant que nos ha hablado sobre banca ètica…

– La banca ética ya no es una desconocida. Sabemos que existe y sabemos porque es positiva para el bien común y para lograr unas finanzas más justas. Pero, vamos un paso más allá… ¿Cuáles son actualmente las limitaciones de la banca ética?

Sin duda su capacidad de dar respuesta a todas las necesidades que a lo largo de los años hemos ido creando alrededor de nuestra vida “financiera”. La crisis (estafa que hemos vivido, y aún vivimos), nos ha puesto a todos, como ciudadanía, prisa por tener un modelo de banca diferente, y por suerte, un banco cooperativo no se construye de un día para el otro. La necesidad de crecer sostenidamente y garantizar que no se pervierte es a la vez la garantía de ser banca ética pero también es una limitación para mucha gente que quisiera tener todo ya. Además, la voluntad de no tener meros clientes/usuarios sino personas implicadas y militantes en favor de un modelo social y económico absolutamente diferente pone barreras a ser un producto de masas.

– Con la crisis mucha gente se ha dado cuenta de que verdaderamente nos hace falta un cambio de modelo . ¿Cómo ha sido el crecimiento de la banca ética en los últimos años? ¿Habéis notado que el interés por este tipo de banca alternativa a la banca comercial haya aumentado? ¿Puede la Banca Ética “competir” con la banca comercial?

Como decía antes, la crisis nos ha dado mucha más visibilidad partes, pero esto no ha querido decir que hayamos podido ir más rápido a ofrecer productos. Si hasta 2008 (momento en que se constata la crisis en España) no existía un banco cooperativo ético que ofreciera los productos financieros cotidianos no era por falta de visibilidad, aunque esto podía ayudar, sino por la necesidad de construir un proyecto arraigado en el territorio, con estructuras democráticas que facilitaran la participación y la definición de la estrategia, ya la vez que garanticen el buen funcionamiento del banco. El interés en estos años ha aumentado, pero la desconfianza cuando hablamos de dinero sigue siendo muy alta, y la banca convencional no ha ayudado. Nos convertimos en puristas cuando hablamos de banca ética, pero no nos importa seguir ahorrando y trabajando con la banca que ha estafado a miles de ciudadanos, que especula con derechos básicos, y que se ha embolsado nuestro dinero a través de los rescates.

Aunque el creciente interés, y a pesar de las desconfianzas, hoy por hoy la banca ética no puede ni quiere competir con la banca comercial. Queremos con el resto de colectivos de la economía social trabajar y consolidar un modelo económico alternativo al capitalismo donde la persona esté en el centro de la actividad económica. Si esto significa acabar compitiendo con la banca comercial, lo haremos, pero no es un objetivo.

– En los últimos meses hemos oído hablar a menudo de transparencia en el ámbito político y económico y su carencia es un tema que preocupa cada vez más a la población. Desde la banca ética, ¿cómo se garantiza esta transparencia y cómo se puede asegurar que el dinero no se destinará a procesos especulativos ni proyectos dudosamente éticos?

La transparencia es un principio básico de la banca ética, ya mucho antes de que nos diéramos cuenta que como pueblo nadie nos explicaba nada. En el modelo de banca ética cooperativa el elemento distintivo y de garantía es la participación de la base social, de las personas que somos “propietarias” del banco. No nos reunimos una vez al año, como las juntas de accionistas convencionales, porque alguien con dos horas nos cuente los números, sino que tenemos diferentes espacios de participación, lo más próximos posibles y aterrizados a las realidades territoriales, a fin de tener toda la información e incidir en la toma de decisiones. Creemos que la participación es la mejor garantía para asegurar que esto no ocurre, y que si en algún momento hay una brizna de duda se pueda corregir entre todas.

– El pasado 19 de noviembre El País publicaba esta noticia “La troika achaca la caída del crédito a la inversión de la banca en deuda pública”. ¿Cómo reacciona la banca ética ante estas noticias y cuál es su posición sobre el crédito y los préstamos? ¿También invierte la Banca Ética en deuda pública? ¿O sólo lo hace en economía solidaria?

El objetivo principal de la banca ética es la transformación social a través del crédito, es decir, ser un intermediario financiero: canalizar el ahorro de algunas hacia el crédito/necesidad de las entidades y colectivos sociales. Busca generar impactos positivos a través del modelo económico que se practica, por lo tanto, la crítica al sistema económico capitalista está en la raíz. La banca ética no puede especular, es decir, no puede buscar el máximo beneficio económico a través de las inversiones, esto no quiere decir que no invierta en deuda pública, pero en ningún caso respondería al titular de la noticia de El País ya que el objetivo es la intermediación financiera, es decir, dar crédito.

– El objetivo de la banca ética es contribuir a satisfacer las necesidades básicas de las personas frente al lucro. Teniendo en cuenta esta definición, como suele decir Arcadi Oliveres, la banca ética es un oxímoron. ¿O no? ¿Pueden dinero y transformación social ir de la mano? ¿En qué puntos la Banca Ética topa con las limitaciones del sistema capitalista en el que se desarrolla? ¿Tiene alguna grieta o imperfección que aún no se ha podido resolver?

El diccionario de la Enciclopedia Catalana dice que un banco es una “institución económica que toma fondos en préstamo (depósitos, obligaciones, etc. ) y que, en ciertos casos, crea dinero para facilitar fondos a quien desee un préstamo”. Si tomamos la primera parte de la definición en ningún momento deberíamos entender el concepto “Banca Ética” como oxímoron, pero si lo entendemos así, hay muchas entidades de finanzas éticas que aplican un doble oxímoron ya que son entidades de finanzas éticas sin lucro, donde el beneficio que tenga la entidad revierte en la propia entidad para fortalecer el proyecto y continuar dando crédito transformador. El dinero es una herramienta, no es un fin, la banca ética pone el dinero al servicio de la transformación social. Es evidente, sin embargo, que vivir en el sistema capitalista donde necesitamos domiciliar una nómina, recibos varios, etc. obliga a la banca ética en ceñirse por unas normativas elaboradas por el sistema. Pero, las normativas no pueden interferir en el objetivo fundamental.

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