Eduardo Rojo: "No todo trabajo se encuentra en el mercado"

Eduardo Rojo: “No todo trabajo se encuentra en el mercado”

Cristianisme i Justícia/Justícia i PauEl próximo lunes 4 de noviembre continuamos con la segunda sesión del ciclo de conferencias Lunes de los Derechos Humanos (Dilluns dels Drets Humans). En esta ocasión contaremos con Eduardo Rojo, Catedrático de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad Autónoma de Barcelona que nos hablará del derecho, el trabajo y el desempleo masivo.

Con motivo de esta charla, Eduardo Rojo nos ha contestado algunas preguntas para ir entrando en materia.

– Actualmente el 27% de la población española está en paro, esta cifra aumenta hasta el 57% si hablamos de jóvenes menores de 25 años. La reciente reforma laboral ha precarizado aún más la realidad laboral impidiendo la negociación colectiva y facilitando despidos masivos. ¿Cómo hemos llegado a esta situación, Eduardo?

La reforma laboral de 2012, aprobada por el  gobierno del Partido Popular, ha ampliado considerablemente el poder del empleador y ha debilitado la negociación colectiva. Se trata de una opción política, claramente reflejada en la exposición de motivos de la Ley 3/2012, que pretende alterar, aunque no lo diga expresamente, el equilibrio de poder, ya ahora muy debilitado, en las relaciones de trabajo. Un objetivo no escrito era la devaluación salarial, la reducción de salarios, y desgraciadamente sí se ha conseguido, con un recorte de derechos para una buena parte de la población.

– El mismo papa Francisco pedía hace menos de un mes esfuerzos a las instituciones para garantizar el derecho al trabajo. ¿Cuáles son estos esfuerzos y de qué manera se puede garantizar hoy el derecho al trabajo?

Sigo con mucho interés las aportaciones del Papa Francisco sobre asuntos económicos y sociales, y me ha impresionado gratamente su  valoración positiva del derecho al trabajo, en sintonía con la doctrina social de la Iglesia. Creo que el primer reto a superar es tomar conciencia de la importancia del derecho al trabajo como un derecho de ciudadanía, y a continuación adoptar las medidas necesarias, tal como propugna la Organización Internacional del Trabajo, para que sea un trabajo decente, con derechos que permitan tener una vida laboral digna para toda persona trabajadora.

– Teniendo en cuenta el contexto de crisis actual, ¿es factible hablar hoy o en un futuro de plena ocupación? Y en todo caso, ¿la búsqueda de esta plena ocupación continuará afectando a los derechos laborales y los salarios?

Si planteamos el debate sobre el pleno empleo vinculándolo a reducción de derechos económicos y sociales nos estaremos equivocando.  Sí es cierto que hay que plantearse cómo está cambiando el trabajo y el impacto sobre el mismo, por ejemplo, del cambio tecnológico, de los datos demográficos de envejecimiento de la población en países desarrollados, de la mayor presencia femenina en el mercado laboral y de la necesaria incorporación de los jóvenes. Es este el debate, y no el de una reducción de condiciones de vida, y de trabajo, para gran parte de la población mientras se incrementan cada vez más las desigualdades sociales.

–  Y por último… Paul Lafargue en su célebre ensayo de finales del siglo XIX El derecho a la pereza afirmaba que “los curas, los economistas y los moralistas han sacro-santificado el trabajo”. Más de 100 años después nos hemos dado cuenta de que ciertamente hay que repensar el trabajo y el modelo social y económico, pero ¿desde dónde? ¿Qué salidas o alternativas tenemos?

Es curioso que haya que volver a los orígenes del Derecho del Trabajo para recordar que aquello que puede ser bueno para un empleador, la máxima explotación de la fuerza de trabajo, es nocivo para el conjunto de la sociedad, razón por la que se adoptaron las primeras normas laborales. Por ello, y en el siglo XXI, pensar el trabajo en términos únicamente de ingresos económicos, me parece erróneo, aunque sea importante, ya que si no va acompañado de un desarrollo de la persona perderá todo su valor. Y no olvidemos, por favor, que no todo trabajo se encuentra en el mercado.

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