Hacia una nueva sociedad multicultural. ¿Qué papel queremos jugar las entidades?

Hacia una nueva sociedad multicultural. ¿Qué papel queremos jugar las entidades?

Maria Nadeu [Fundació La Salut Alta / Jesuïtes Sector Social]. Como ya se ha escrito en este mismo blog, desde el Grupo de migraciones de CJ-Migra Studium, el fenómeno migratorio no sólo no disminuye, sino que se prevee que aumente en los próximos años. El movimiento de personas entre países es una realidad creciente sin marcha atrás, que ha provocado que nuestra realidad próxima se convierta en multicultural y diversa y lo seguirá siendo, cada vez más.

Esta situación de multiculturalidad es mucho más manifiesta en barrios como el de la Salut de Badalona donde está situada la Fundació La Salut Alta, entidad que forma parte del Sector social de los Jesuitas de Catalunya.  Se trata de un barrio de poco más de 24.000 personas, de las cuales casi un 40% son de origen extranjero y provenientes de más de 100 países, conviviendo en un espacio de menos de un kilómetro cuadrado. Los colegios tienen, en algunos casos, más del 80% de alumnos de origen extranjero, y todos los que trabajamos con estas familias nos encontramos con dificultades como son el desconocimiento de la lengua y de las costumbres catalanas, el miedo, la falta de red social y familiar, la situación de irregularidad, el analfabetismo de padres y madres, la falta de espacios y personas de referencia en la sociedad de acogida, la vulnerabilidad económica y el deseo frustrado de una vida mejor.

A partir de estos factores, nuestro trabajo, destinado a la promoción a través de la educación de los menores en situación de vulnerabilidad, no se puede disociar de un trabajo en positivo hacia la inclusión social y la participación de estos menores y de sus familias. Más allá del día a día de los proyectos, en los últimos años hemos ido detectando aspectos que hace falta trabajar a nivel general de entidad. Así pues, ahora que empieza un nuevo curso, compartimos algunos que creemos pueden ser útiles para todas las entidades que trabajamos en contextos multiculturales:

– Fomentar el conocimiento mutuo entre las personas que atendemos, para deshacer prejuicios, descubrir afinidades y poner rostro a las culturas. Las mujeres, particularmente, descubren que pueden ayudarse entre si, porque, aunque hablen lenguas diferentes, las situaciones de vulnerabilidad que viven son muy parecidas. Hace falta, pues, que facilitemos este contacto personal.

– Que el equipo conozca las particularidades de cada cultura presente en el barrio: si los profesionales y voluntarios de la entidad no conocen estas diferentes expresiones culturales difícilmente podrán lidiar con los conflictos de cariz cultural, o ayudar a las personas a hacer el proceso de duelo migratorio, por poner dos ejemplos. Este conocimiento nos ayudará a hacernos cercanos y a la vez trabajar con más profesionalidad.

– Abrir una ventana a la cultura catalana: ¿cómo se entiende que mujeres que llevan más de diez años viviendo en Badalona aún no hablen nada de catalán ni castellano? Solamente en el momento que tienen hijos escolarizados empiezan a sentir la necesidad de aprender la lengua. Es necesario estar atentos a este momento de cambio y ofrecer un espacio de confianza y relación que facilite el aprendizaje de las madres y las aleje de los miedos.

– Facilitar el sentimiento de pertenencia de las mujeres y los niños a la entidad: según la teoría de Maslow, una de las necesidades más básicas es sentirse miembro de un grupo. Tener esta necesidad cubierta da fuerza, confianza y seguridad a la persona. Desde las entidades debemos procurar que las personas que atendemos se sientan parte de ellas, y esto no pasa solamente por una buena acogida, sino por potenciar su implicación a todos los niveles. Hace falta (y aquí en La Salut Alta encontramos muchas dificultades) darles ciertos espacios de decisión y responsabilidad dentro de la entidad, y perder el miedo a los resultados que puedan producirse.

– En nuestra tarea educativa con los niños, debemos ser muy conscientes de que es necesario un trabajo con los padres y madres para que realicen un proceso personal y como familia de aceptación de la nueva identidad múltiple que los configura como personas. Para esto debemos estar formados, conocer la realidad de los niños y el proceso migratorio de los padres, así como disponer de instrumentos y profesionales para el acompañamiento de estos procesos.

– Finalmente, es bueno que nuestros equipos tiendan a incorporar personas de  orígenes diversos. Contar con profesionales o voluntarios que han vivido un proceso migratorio o que provienen de otras culturas facilitará que se lleven a cabo los puntos anteriores. Por el contacto cercano que tenemos con la realidad, las entidades podemos liderar los procesos de normalización del multiculturalismo que ya son habituales en otros países. En este sentido, en Cataluña tenemos aún mucho camino que recorrer.

Así pues, debemos pasar de una etapa de sociedad de acogida a una sociedad intercultural, y las entidades somos conscientes de que tenemos una gran responsabilidad para hacerlo posible. El reto es buscar los instrumentos necesarios para llevar a cabo esta tarea. Formación de equipos, trabajo con las familias o la implicación en la entidad de personas de orígenes diversos son algunas de estas tareas pendientes a realizar.