Grietas en el muro XIV: VOLPA, una respuesta humanizada para  globalizar la solidaridad

Grietas en el muro XIV: VOLPA, una respuesta humanizada para globalizar la solidaridad

David Alonso [Entreculturas]Mireia en Brasil, Félix en Ecuador, Maider en Venezuela, Luis en Colombia, Gonzalo en el Congo, Hortensia en Bolivia, Pablo en Nicaragua… Son algunas de las “almas sin fronteras” que han decidido mirar la realidad desde el otro lado, desde el lugar de las víctimas y participar en VOLPA, el Programa de Voluntariado Internacional que promueven ALBOAN, Volpa Catalunya y Entreculturas.

El Programa VOLPA (Voluntariado Pedro Arrupe) es un Programa de Voluntariado Internacional que trabaja por la transformación de aquellas actitudes sociales y culturales que perpetúan las desigualdades humanas, una propuesta de promoción de la justicia a través del voluntariado, para formar –en palabras actualizadas del Padre Arrupe- “hombres y mujeres para y con los demás”.

Surgió en 1991 como una red de voluntariado de la Compañía de Jesús en España, asumiendo como misión la creación de una nueva cultura basada en la justicia y la solidaridad. Desde su creación más de 700 personas han realizado su servicio de voluntariado.

VOLPA pretende caminos de encuentro a través de la cercanía personal entre pueblos y personas, generar valores nuevos y un compromiso vital, fomentar la formación de agentes sensibilizadores y de cambio social.

Desde sus orígenes se ha planteado que dado que el programa tiene una clara orientación hacia el cambio de actitudes y pretende la inculturación y la inserción (la duración de la experiencia es de dos años y como mínimo uno).

Este itinerario de solidaridad comprende varias etapas, como la preparación/formación; el periodo en el Sur en términos de austeridad, de reciprocidad, donde se comparte vida y servicio; y el regreso.

Por la especificidad de este voluntariado internacional podemos decir que es una experiencia que “cambia vidas” porque se plantea desde una cercanía y empatía con las comunidades de los países del Sur que afecta más allá del periodo concreto en que se realiza. En palabras de alguno de los voluntarios “ya nada vuelve a ser lo mismo”. Aunque no es un voluntariado concebido desde la asistencia técnica las personas voluntarias contribuyen a las organizaciones de acogida y comparten también sus conocimientos, experiencias y formas de vida.

El voluntariado de larga duración no es muy conocido frente a la oferta variada de posibilidades para ir a tener una experiencia de corta duración en algún país del Sur, ni tampoco cuenta con un reconocimiento legal por parte de las instancias de cooperación al desarrollo. El voluntariado internacional en nuestro país está en un “vacío legal” y olvidado en los debates y planes de la cooperación al desarrollo.

Desde VOLPA creemos que el voluntariado permite una “respuesta humanizada” en el camino del impulso impersonal de la globalización. Es una vía no mercantilizada que podría ofrecer una forma realista y creativa de movilizar personas para el desarrollo basada en la confianza y la comprensión global. Puede despertar la conciencia, el compromiso, el combate a las relaciones inequitativas y reconocer las causas profundas de la pobreza, de la injusticia y de la insostenibilidad ambiental. Durante esta historia colectiva construida por tantas personas voluntarias y comunidades que acogen hemos constatado el potencial que tiene para profundizar en la verdadera esencia del desarrollo y el poder de la solidaridad.