La sociedad civil contra la banca

La sociedad civil contra la banca

Rufi Cerdán[El territori i el Rufí] “¡La más bella de las dudas, sin embargo es cuando los débiles indecisos levantan la cabeza y no creen ya más en la fuerza de sus opresores!”. Esta frase de Berthold Brecht se va haciendo realidad día a día entre los integrantes de la Plataforma de Afectados por la Hipoteca y el Capitalismo (PAHC), ya sean, afectados o “solidarios” como se llama a la mayor parte de los integrantes de esta heterogénea familia.

Los afectados llegan a la asamblea cautivados, se sientan en una esquina en una incómoda silla de madera y no se quitan la chaqueta porque en el local hace frío. Escuchan pacientemente un largo orden del día en el que se habla de un trabajo de coordinación que resulta pesado mientras su cabeza no para de dar vueltas al drama de su vida.

“Ahora hablaremos de los casos”. Finalmente llega el turno del último punto del orden del día. Se hace un silencio pesado, imprescindible porque los afectados hablan bajito. Resulta muy difícil desnudarse ante más de cincuenta desconocidos.

Sin trabajo no puedo hacer frente a los pagos. Me ofrecen rebajar la cuota pero se están incrementando los intereses. No veo ninguna salida.

Me siento maltratada, me culpabilizan por lo que firmé, cuando entonces todo eran caras amables, facilidades y empujoncito para firmar. Me decían: “Si te quedaras sin trabajo, no te preocupes, dos años de carencia”. Ahora los intereses son una montaña, y amenazan con quedarse con la casa de mi madre. Estoy dispuesta a perder todo los que les he dado, todas las mejoras que he hecho en el piso, pero que me dejen en paz, que se acabe para siempre esta deuda que me destrozará la vida.

En el banco me dijeron, “pague lo que pueda”. Nos lo sacábamos de comida pero les dábamos cada mes un 80% de la cuota. Después de dos años, ahora me doy cuenta de que todo ese dinero se lo he regalado al banco porque si no la pago toda, según los contratos hipotecarios, no dan por válida ninguna cantidad sino se cubre el 100% de la cuota.

– A mi familia, la mujer y sus dos hijos, nos han traído de regalo de reyes una orden de desahucio para el día 7 de enero.

La respuesta suena contundente a la asamblea: “Ese día no os echarán. Si no se detiene antes, estaremos todos”.

Esta historia ha tenido éxito hasta el día de hoy en 505 desahucios parados por la PAH en todo el estado, tan sólo una pequeña parte de los más de 400 desahucios diarios.

Es una lucha titánica, aunque sólo se lucha por el derecho elemental de tener una segunda oportunidad, el de cancelar la deuda para los que no pueden pagar por causas ajenas a su voluntad y para hacer efectivo el derecho constitucional de tener un vivienda a un precio razonable, que no supere el 30% de los ingresos.

Pero la brutalidad del sistema capitalista financiero, que en España presenta la más cruel de sus caras, la convierte en una lucha revolucionaria. Un lucha que está generando adhesiones incondicionales, como lo demuestra el hecho de que en cuatro años las PAH están presentes en 16 comunidades autónomas y 90 localidades (34 de las cuales están en Catalunya) y cada vez cuenta con un mayor reconocimiento social y desde diversos estamentos, desde jueces hasta policías.

Hay mucha gente sufriendo hasta el límite. Se van sumando en un macabro contador los suicidios de las personas que no pueden resistir más. Pero estas muertes no pesan sobre ninguna conciencia, no dimiten ni banqueros enriquecidos, ni políticos cómplices de los partidos mayoritarios, que siguen boicoteando las propuestas sensatas para aprobar una ley de dación en pago.

Pero también debemos decir que son muchos los afectados que explican que llegaron creyéndose culpables, y se han dado cuenta de que son las víctimas, y ahora se sienten liberados y continúan desplegando su acción solidaria dentro de la PAH. Ellos y los solidarios sienten que su vida toma otro sentido porque no creen que sus opresores sean invencibles. La verdad, la justicia y la razón están de su parte.

Mirando un pesebre, me viene a la cabeza que tienen a alguien más de su parte. Un folleto de Cáritas que se ha hecho para sensibilizar sobre el grave problema de la vivienda, recuerda unas palabras del evangelio de Lucas: “y lo pusieron en un pesebre porque no encontraron sitio en la posada”. Si Dios hizo nacer a su hijo Jesús en un pesebre, este Jesús es el patrón de los desahuciados.

Imagen extraída de: El Plural

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