Túnez, ¿qué fue de la primavera árabe?

Túnez, ¿qué fue de la primavera árabe?

Jaume Flaquer. La inmolación el 17 de diciembre de 2010 de Mohamed Bouazizi en Túnez marcó un cambio de época. Fue la mecha que encendió la protesta popular contra el encarecimiento del coste de la vida y el paro. La primavera árabe había comenzado. El 14 de enero de 2011, el Presidente Ben Alí y su esposa abandonaron el país, acabando así con varios decenios de un régimen laico cada vez más autoritario y de menos libertades (de prensa en especial). Ben Alí había accedido al poder después de un golpe de Estado (1987), dejando atrás la época de Habib Burguiba, fundador del nuevo Túnez (1959).

La rapidez con la que se puso fin al régimen de Ben Alí hizo explotar las protestas en los otros países árabes que compartían la espiral de precios de productos básicos, la corrupción y la dictadura militar. Egipto y Yemen siguieron la estela y acabaron con sus regímenes también con una inusitada rapidez. Muamar el-Gadafi optó por resistir en vez de huir, provocando así una guerra. Todo esto dio tiempo a Bashar Al-Assad para preparar su política de resistencia en el complicado mapa Sirio. Occidente, después del caos libio (¡que aun continúa!), el olvidado pero no solucionado conflicto iraquí, y la usurpación islamista de las revoluciones árabes, ha optado por un perfil bajo en el panorama sirio.

¿Qué ha sucedido en Túnez en estos dos años? Inicialmente se formó un gobierno de concentración, que disolvió el partido hasta entonces gobernante (la Agrupación Constitucional Democrática) y convocó elecciones a una Asamblea Constituyente. La lista más votada fue la de Ennahda, partido islamista moderado proscrito hasta entonces. La Turquía gobernada por un islamismo moderado en pleno crecimiento económico frente a la crisis europea, distanciada cada vez más de Israel, y alejándose de Europa y de EEUU, estaba siendo tomada como modelo democrático para la nueva Túnez. Ennahda escogió formar gobierno en coalición con los dos partidos que le siguieron en número de escaños: el Congreso por la República (progresista) y Ettakatol (socialdemócrata), ambos de signo laico. El Secretario General de Ennahda asumió el puesto de Primer Ministro y el 13 de diciembre de 2011 fue elegido Presidente de la República Moncef Marzouki. Esta alianza alejaba del poder el salafismo cuyo proyecto es instaurar la Ley islámica en todos los países. El partido en el poder, Ennahda, busca que esta Ley sea “solamente” inspiradora de la nueva Constitución y no la Constitución misma.

Pero las fuerzas de izquierda están decididas a impedir que el islamismo, ni que sea moderado, se apropie de la Revolución. El radical desacuerdo con el retroceso de los derechos de las mujeres y los signos de reislamización del Estado han movilizado a la población provocando disturbios. Éstos han hecho reaccionar al islamismo hasta el punto de asesinar al principal líder de la oposición laica (6-02-2013). Las protestas han hecho caer finalmente al gobierno. Recientemente se ha recompuesto un nuevo gabinete y elegido un nuevo primer ministro, Ali Larayedh (13-03-2013).

El futuro de Túnez es incierto. La situación económica no hace más que empeorar y la inestabilidad política es un lastre para el país. Sin duda, es más fácil hacer caer un régimen que reconstruir otro de la nada. La cultura democrática es un “lujo” que Occidente ha pagado con retrocesos cíclicos durante los siglos XIX y XX. El peligro es que la inestabilidad haga soñar con la vuelta a “los ajos y las cebollas” de las antiguas dictaduras.

Imagen extraída de: IPS