Europa como solución

Europa como solución

Seminario social de CJ. En una de las sesiones del seminario social que este año estamos dedicando al futuro de Europa, el día 22 de febrero, contamos con la presencia de Joan Majó, buen conocedor de la realidad europea desde los tiempos en que fue Ministro de Industria y más recientemente como asesor de la Comisión y el Parlamento europeos en políticas científicas y tecnológicas.

En la primera parte de su presentación dio precisamente un rápido repaso a las dos últimas décadas de construcción europea. Recordó los tiempos de la presidencia de Jacques Delors, tiempos fuertes y de ilusión. En aquellos momentos se introdujo en el proceso un impulso que lo hizo irreversible, y que se concretó en los acuerdos que recogió el Tratado de Maastricht. Uno de esos acuerdos fue la adopción de la unión monetaria, que llevaría asociada cinco mecanismos básicos que debían hacerla viable: política monetaria única, política económica concertada, un tesoro, una movilidad de los factores de producción, y un presupuesto federal que permitiese transferencias entre territorios con niveles de renta diferentes. A la hora de la verdad, sin embargo, la unión monetaria no incluyó ni tesoro ni la posibilidad de emisión de bonos hecho que supuso en la práctica una unión monetaria a medias.

A estas políticas económicas incompletas se le añadió también el fracaso político de la fracasada constitución europea, y una ampliación de la Unión sin que estas bases estuviesen, ni mucho menos, consolidadas. Los años posteriores, con un liderazgo político muy débil, fueron los años en que el proyecto europeo entró, en palabras de Majó, “en un creciente desencanto”.

Todo esto ha saltado por los aires con la crisis económica y financiera. La adopción apresurada por parte de la llamada troika, de unas medidas de austeridad que están provocando un sufrimiento extraordinario, ha extendido la opinión que Europa es un mal negocio. Opinión que está siendo aprovechada por los partidos euroescépticos o directamente antieuropeístas.

Joan Majó se mostró, no obstante, convencido de que:

Sólo saldremos de la crisis con Europa. Los instrumentos ya no los tenemos, los tiene Europa. Para recuperar estos instrumentos deberíamos salir del euro, y esto sería muy grave porque toda nuestra deuda está en euros. (La deuda exterior se doblaría).

Solamente un Estado europeo puede garantizar un futuro con una cierta estabilidad y bienestar para sus ciudadanos. La globalización significa una recomposición de los equilibrios económicos mundiales. Se ha acabado la etapa de las economías pequeñas. La primera economía mundial son los EUA, pero con China pisándoles los talones; después les siguen la India, Japón y Alemania. De hecho de las economías europeas solamente Alemania tiene algún peso en las reuniones del G20. En cambio, un estado europeo fuerte nos situaría entre las primeras economías mundiales.

– Solamente encontrando un equilibrio adecuado entre unión y soberanías nacionales es posible un Estado europeo. De ahí la necesidad de apostar por un estado europeo de carácter federal.

– Solamente recuperando la democracia en el proceso de construcción se podrá avanzar con una cierta tranquilidad y solidez.

A partir de estas convicciones Joan Majó dibujó la posibilidad de 4 escenarios posibles (razonables) ante un futuro incierto. Escenarios que él llamó como democráticamente posibles, y por tanto, excluyó explícitamente cualquier escenario que recogiera la posibilidad de una guerra o una revolución ciudadana, o otras formas propuestas por corrientes populistas y nacionalistas.

– El escenario del “ir tirando”, escenario inmovilista: es el que parece consolidarse en la actualidad en una situación donde no existen instituciones europeas verdaderas. Por ejemplo, consideró como una anomalía que el presidente de la Comisión no fuese elegido con criterios democráticos. Tampoco se puede hacer gran cosa con un Banco Central Europeo que tiene competencias muy limitadas y que no puede emitir bonos.

El escenario de la desintegración y la aceptación del fracaso del proyecto. Este escenario hace un año estuvo a punto de producirse, pero afortunadamente se apostó por el euro y con él por las políticas que continuasen haciéndolo viable.

– Un impulso por parte del núcleo duro: un grupo de países (más o menos los que forman la Zona Euro con la duda de Grecia) que decidiesen continuar adelante y profundizar en la unión monetaria que a la práctica supondría profundizar también en la unión política. Caminar hacia el reforzamiento de las instituciones europeas en la línea de un modelo federal con unas reglas democráticas claras que redujesen la complejidad del sistema. Este escenario de hecho es por el que apostaba Joan Majó como el único que nos sacaría de la actual situación.

– Y finalmente, que este impulso viniese no de ningún núcleo duro, sino de los 27. Pero en estos momentos esta posibilidad resulta poco viable dada la diversidad de situaciones de los países que componen la UE.

La sesión concluyó como siempre con una ronda de preguntas por parte de los miembros del área social de CJ. Preguntas en relación a la apuesta “reformista” que había presentado el ponente; preguntas también en relación a las políticas industriales que han tenido lugar a lo largo de estos años y que han beneficiado determinados países y que en el caso de España han supuesto de hecho una verdadera “desertización industrial”… Una sesión muy interesante que complementa las diferentes posturas (algunas más euroescépticas) que hemos tenido a lo largo del seminario.

Os recomendamos la lectura de las diferentes crónicas sobre el seminario que hemos ido colgando en este blog:

– ¿A dónde vas, Europa? Fundamentos y retos de una obra en curso

– Entrevista con Rafael Poch: Una lectura de la crisis de Europa

– La crisis del proyecto europeo: algunos apuntes de Rafael Poch

– Nos han robado el proyecto europeo

Imagen extraída de: Observanto