Grietas en el muro XII: Compromisos cristianos ante la crisis

Grietas en el muro XII: Compromisos cristianos ante la crisis

Juan Manuel Sinde (Grupo promotor). Un grupo de cristianos de Bizkaia, de diversas referencias eclesiales, preocupados por la actual situación de crisis social y económica que estamos viviendo :

1.-Hemos reflexionado sobre la invitación del Concilio Vaticano II, a ser  fermento, a salir al mundo y, como cristianos y como comunidad cristiana, convertirnos en elementos de cambio y de transformación.

2.-Hemos repasado las conclusiones de la Asamblea Diocesana de Bizkaia del año 1983, donde se formulaba, ya en aquel momento, un llamamiento a los cristianos a asumir el compromiso de solidaridad y de justicia social que reclama una situación crisis económica.

3.-Hemos profundizado en la Pastoral de los Obispos vascos Una economía al servicio de las personas, a través de  seminarios específicos en los que hemos tratado de responder a estas dos preguntas:

a) ¿Qué podemos hacer los cristianos de la Diócesis de Bilbao ante la crisis actual, de forma autónoma y proactiva, sin depender de nadie?

b) ¿Qué propuestas transformadoras podemos hacer como cristianos a las instituciones públicas más a nuestro alcance (Diputación de Bizkaia, Parlamento y Gobierno Vasco) así como a nuestra sociedad, en general?

La segunda pregunta no tiene, de momento, respuesta aunque intentaremos trabajar algunas medidas de consenso en el  futuro.

En cuanto a las posibles actuaciones personales, a la vez que recordamos la necesidad de cambios profundos en el funcionamiento socio-económico de nuestra sociedad, queremos subrayar la necesidad de compartir también la cuota de responsabilidad que a cada uno nos corresponde por la situación a la que hemos llegado.

Queremos compartir así, la responsabilidad de contribuir al cambio de valores éticos que entendemos es imprescindible para establecer una sociedad con capacidad para superar la crisis de forma sostenible.

Hemos identificado, para ello, la posibilidad de actuar en el ámbito de la responsabilidad personal con medidas concretas para:

-Incrementar la comunicación cristiana de bienes.

-Impulsar la participación de los cristianos en la empresa y en la sociedad.

-Reforzar el papel de Cáritas.

-Intensificar la formación en Doctrina Social de la Iglesia, a todos los niveles.

Por lo que se refiere a posibles sugerencias a realizar respecto a la comunicación cristiana de bienes y al comportamiento de los cristianos como “agentes económicos”, hemos llegado a la conclusión de que los discursos no valen, que lo  fundamental es el testimonio personal, con comportamientos diferenciales que puedan resultar indicativos de responsabilidad y solidaridad por parte de los creyentes.

No queremos ponernos de ejemplo de nada ni ante nadie, sino que simplemente anunciamos una serie de compromisos de comportamientos personales en el ámbito económico, que asumimos como contribuyentes, consumidores ( de productos físicos ó servicios públicos) ó ahorradores, abiertos a la adhesión total ó parcial de cualquier persona de buena voluntad a los mismos.

Los compromisos concretos elegidos son los siguientes:

1.- Donar un día de sueldo/pensión al mes para los más desfavorecidos

2.- Ofrecer 2 ó 3 horas semanales de trabajo voluntario en tareas de “transformación social”, preferentemente en organizaciones que se preocupan de las necesidades de los más pobres y buscan un modelo socio-económico más justo y más humano.

3.- Actuar como contribuyentes éticamente responsables, pagando todos los impuestos sin fraudes ni artimañas legales, incluso solicitando la factura para pagar siempre el IVA.

4.- Poner nuestros ahorros en la banca ética o en entidades más comprometidas socialmente.

5.- Visitar, al menos dos veces al año, una tienda de comercio justo, ecológico o solidario.

6.- Propiciar la existencia de becas u otras prestaciones públicas utilizándolas responsablemente, a fin de que puedan llegar a todas las personas que realmente las necesitan.

Puede sorprender, hasta cierto punto, la existencia de compromisos que más podrían considerarse de “responsabilidad ciudadana”, como los de  pagar responsablemente los impuestos (incluso el IVA) sin trampas legales o utilizar responsablemente las ayudas sociales para ayudar a que puedan llegar a todos los que más las necesitan, en un contexto de recortes generalizados.

Pero no es irrelevante el intento ya que, como varias investigaciones en distintos países europeos han constatado, existe una alta correlación entre el nivel de desarrollo económico de una sociedad y el nivel de “responsabilidad individual por el bien común” de sus ciudadanos. Asumir un cierto grado de liderazgo en ese cambio puede suponer también un servicio al cambio cultural que precisa nuestra sociedad.

Igual comentario se podría hacer sobre el resto de los compromisos, inspirados en el valor de la solidaridad. En un tiempo en el que es clara la insuficiencia de los recursos públicos para satisfacer adecuadamente las demandas de servicios sociales, el apoyo económico desinteresado de algunos ciudadanos  también puede suponer algún alivio para reducir la tensión de ese desequilibrio entre recursos y necesidades.

En cualquier caso, la iniciativa pone en práctica una máxima repetida por Arzimendiarreta y que sus discípulos promotores de la Experiencia de Mondragón aprendieron bien: “Ante los problemas, no lamentos, sino acción”.

Todo esto se expone con detalle en el blog http://cristianosantecrisis.blogspot.com

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