Movimientos migratorios. Una realidad con un gran dinamismo (II)

Movimientos migratorios. Una realidad con un gran dinamismo (II)

Grupo de migraciones (CJ-MigraStudium). A partir de los datos estudiados en las dos primeras reuniones de nuestro grupo y que compartimos brevemente en un post anterior, nos gustaría también seguir compartiendo algunas conclusiones más de fondo:

1.- Los movimientos migratorios continuarán formando parte de nuestro paisaje social y demográfico en el futuro. A pesar de la coyuntura económica, las prospectivas de población en Cataluña, España y Europa, indican que se continuarán necesitando contingentes de población provenientes de países externos a la UE. Estos contingentes serán necesarios para equilibrar una dinámica de progresivo envejecimiento que pondría en grave riesgo el funcionamiento normal de nuestras sociedades. En pocas palabras: seguirán siendo necesarias políticas de acogida, si bien, en el caso de nuestro país estas políticas seguramente no tendrán la relevancia e intensidad que han tenido durante la primera década del siglo XXI. Considerar que “ahora sobra gente” cuando dentro de unos años “nos volverá a faltar gente”, lleva asociada una determinada concepción mercantil de las migraciones que provoca un enorme sufrimiento de las personas. Al mismo tiempo que interrumpe gravemente los procesos de acomodación de una persona a un país y dificulta una buena integración en la sociedades receptoras.

2.- Estos movimientos migratorios aumentaran el carácter multicultural de nuestras sociedades. Esto que ya es evidente de un tiempo a esta parte, no podemos considerarlo como un espejismo transitorio. Esta diversidad será creciente, y nos obligará estar preparados para poderla gestionar con éxito. Para esto, creemos que es necesario contar por un lado con políticas de protección social fuertes que garanticen la cohesión, y que eviten la creación de bolsas de pobreza. Algunas decisiones actuales, que tienden a recortar en aspectos básicos relacionados con la salud, educación  prestaciones, etc… afectan especialmente a las personas en pleno proceso migratorio. Especialmente grave ha sido, en este sentido, la exclusión del sistema sanitario universal a las personas inmigrantes en situación irregular.

Pero paralelamente, harán falta también políticas culturales adecuadas que reconociendo toda esta diversidad como una riqueza, sean capaces al mismo tiempo de crear espacios de cultura común. Existen en este sentido prácticas de éxito que haría falta extender, y queremos hacer mención especial al Pacto Nacional para la inmigración de Cataluña (2008), un pacto que ha sido considerado como uno de los más avanzados y más completos de Europa, precisamente por reconocer el carácter estructural del fenómeno migratorio.

3.- En el grupo se planteó una especial preocupación por la segunda generación de inmigrantes. Esta generación constituirá la prueba de fuego de nuestra capacidad de gestionar con éxito el fenómeno migratorio. Si esta generación es capaz de incorporarse a la sociedad de acogida desde su identidad, pero con todos los derechos y deberes de ciudadanía reconocidos, y con las oportunidades necesarias para poder desarrollar sus capacidades, esto se convertirá en el mejor signo de que se están haciendo bien las cosas. Si por el contrario la segunda generación no cuenta con estas oportunidades, y alarga la identificación cultural con una cadena de situaciones de exclusión social, el fracaso puede llevar a una sociedad descohesionada con importantes bolsas (quizás barrios enteros…) donde la etiqueta de “hijos de inmigrantes” quede unida a determinados estereotipos.

Deberemos estar atentos a la evolución de esta segunda generación, y será necesario hacer un seguimiento de las políticas públicas que en esta materia se vayan diseñando. Así también lo intentaremos hacer modestamente desde nuestro grupo de trabajo.

Imagen extraída de: GEA PHOTOWORDS (Javier Schejtman)

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