La estrella, el oro, el incienso y la mirra... Significado de los simbolismos de la Navidad

La estrella, el oro, el incienso y la mirra… Significado de los simbolismos de la Navidad

Jaume FlaquerSan Ambrosio (s.IV) fue autor de un excelente comentario del Evangelio de san Lucas. El obispo de Milán, pasaje por pasaje, recorre todo el Evangelio. Su carácter espiritual y simbólico puede inspirar nuestra Navidad.

San Ambrosio explica el simbolismo de las condiciones de pobreza extrema del nacimiento de Cristo relacionándolas con nuestra propia salvación. El texto es de una gran belleza:

“Él ha sido pequeño, ha sido niño, para que tú puedas ser un hombre perfecto, él ha estado ligado con pañales, para que tú puedas librarte de los lazos de la muerte, él ha sido puesto en un pesebre, para que tú puedas ser colocado sobre los altares; él ha sido puesto en tierra, para que tú puedas estar entre las estrellas; él no encontró lugar en el mesón, para que tú tengas muchas estancias en el cielo. “Él, siendo rico, se ha hecho pobre por vosotros, para ser enriquecidos con su pobreza” (2 Co 8,9). Mi patrimonio es aquella pobreza, y la debilidad del Señor, mi fortaleza. Él prefirió para él la indigencia, para ser generoso con todos. Los llantos de aquella infancia de gemidos me han purificado, aquellas lágrimas han lavado mis culpas”.

Aunque el relato sobre los Magos se encuentra solamente en Mateo, Ambrosio no se resiste a comentarlo en esta obra dando el sentido de los tres regalos que hacen los magos al niño Jesús:

“El oro por rey, el incienso por Dios y la mirra por la muerte; uno es, en efecto, el signo de la realeza, el otro del sacrificio ofrecido al poder divino, y el otro el honor de la sepultura, que lejos de descomponer el cuerpo del difunto, lo conserva. También nosotros, que hemos oído y leído estas cosas, sacamos de nuestros tesoros, hermanos míos, dones similares, pues “nosotros llevamos un tesoro en vasijas de barro” (2 Co 4,7).

San Ambrosio entiende que estos dones son llevados por los magos pero pertenecen a Jesús mismo. Se trata, pues, de ofrecer lo mismo que nosotros hemos recibido de él, y en estos “nosotros”, se incluyen todos los pueblos por la función simbólica de los magos.

Ambrosio continúa meditando sobre la estrella. Esta es, por un lado, símbolo de Cristo (en referencia a Nm 24,17: “aparecerá una estrella de Jacob…”, y a Ap 22,16: “él es la estrella brillante de la mañana”), y por otro, guía del camino, que es también Jesús mismo (“Yo soy el camino”; Yo 14,6).

A continuación, se fija también en el hecho de que los magos hayan ido por un camino y se hayan vuelto por otro. Esto simboliza la existencia de dos caminos, uno que lleva hacia Herodes y por tanto hacia la muerte, y otro que lleva hacia la patria celeste.

Volviendo hacia el relato de Lucas, San Ambrosio encuentra en los pastores un símbolo de los obispos que deben velar por el rebaño y que han sido formados por el Buen Pastor. Estos tienen también la misión de reunir el rebaño en torno a Jesús para protegerles de los ataques de las fieras espirituales que atacan en la noche, es decir, en el mundo.

He aquí una muestra de la riqueza de este comentario.

* Citas extraídas de la edición bilingüe: San Ambrosio, Tratado sobre el Evangelio de San Lucas, Manuel Garrido Bonano, BAC, 1966, Madrid.

Imagen extraída de: Banco de Imágenes Gratuitas

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