Nos han robado el proyecto europeo

Nos han robado el proyecto europeo

Seminario Social de CJ. El seminario social de este curso 2012-2013 tiene como objetivo analizar el pasado, presente y futuro del proyecto europeo. Este análisis parte de una coyuntura histórica e incluso dramática: la crisis financiera y la deuda están haciendo tambalear los cimientos del proyecto europeo. A diferencia de otros momentos históricos de crisis en los cuales Europa ha dado un paso adelante, la actual situación, tal y como ha señalado el propio Jacques Delors, está poniendo de manifiesto los graves déficits que sufre Europa. ¿Será capaz de rehacerse o bien estamos condenados a la erosión y a la decadencia definitiva? ¿Cuáles han sido las principales carencias y problemas a nivel político, social o económico? ¿Qué propuestas pueden hacerse para garantizar la consolidación de una propuesta basada des de los orígenes en valores como la solidaridad, la justicia social o la sostenibilidad ambiental?

En la primera sesión del seminario social de este año (26 de octubre del 2012), quisimos enmarcar el tema y plantear algunos interrogantes bajo el título “La crisis del proyecto europeo. Una perspectiva histórica”. Esta primera sesión contó con la intervención de Luis Sols, profesor de Historia y miembro del equipo de CJ.

Cinco fueron los puntos sobre los cuales giró su presentación:

1- Los pilares sobre los cuales se fundó Europa han desaparecido. El proyecto europeo se fundó sobre la urgencia del momento: la voluntad de garantizar que nunca más se repetiría el horror de la guerra; ser un freno a la expansión del comunismo creando un espacio de prosperidad y de derechos para sus trabajadores y finalmente, la idea de constituirse en un contrapoder ante el modelo darwinista de los EUA. Con el alejamiento del fantasma de la guerra, con la caída del muro de Berlín y con el triunfo de la globalización, todos estos pilares parecen haberse desvanecido. Únicamente queda el intento de crear un espacio económico suficientemente amplio para que pueda constituirse en un actor relevante ante esta nueva situación. Pero hay dudas de que esto pueda dar un sentido suficiente al proyecto, sobre todo para las nuevas generaciones de europeos que ya no son hijas de aquella coyuntura histórica en la que se gestó el proyecto.

2.- Los elementos que nos han servido para explicar la evolución europea no sirven para entender esta crisis. Hemos establecido siempre una especie de contraposición entre europeístas y antieuropeístas, entre federalistas y euroescépticos, cuando quizás lo que se contraponía de hecho eran dos modelos de Europa sustancialmente diferentes: el modelo británico y el continental. El modelo británico únicamente contaba con objetivos económicos, la UE como un espacio de libre cambio que permitiese una economía de escala y nada más. El modelo continental que unía objetivos económicos y objetivos políticos: ligar definitivamente Alemania a Europa y conseguir así ser un actor relevante en el mundo basado en el eje franco-alemán. Durante los años 60, el modelo que parecía triunfar era el continental: sin dirigirse a una supranacionalidad no podía esperarse un proyecto sólido y de futuro. No obstante el Reino Unido continuó boicoteando desde dentro mediante el veto la supranacionalidad. Esta  situación cambió radicalmente con la caída del muro. Al mismo tiempo que se despierta la inquietud por una Alemania unida, se ve como necesaria la ampliación hacia el Este. Se intentó reforzar la Unión con el tratado de Maastricht y la propuesta de moneda única. Sin embargo durante estos mismos años se produce una extensión del neoliberalismo con una renacionalización de las sensibilidades, poco a poco van desvaneciéndose los pilares y la ilusión con un creciente euroescepticismo. El  punto determinante de esta tendencia fue el fracasado intento de Constitución europea, motivado en parte, por el no francés. La ampliación se produjo antes que la Constitución y esto fue un hecho determinante para el proceso. Todo aquello que eran elementos simbólicos y que estaba recogido en la Constitución desaparece. Pero este relato ya no sirve para explicar la crisis actual, hemos de pasar a un tercer punto.

3.- Alemania es el epicentro de la crisis actual. Es evidente que Alemania ha sido uno de los motores de la construcción europea, pero es también evidente que se ha beneficiado de algunos de los procesos de construcción europea. Citando a Rafael Poch, corresponsal de La Vanguardia en Berlín e invitado a la siguiente sesión del seminario, Sols consideró que la crisis actual era, en parte, consecuencia del “relato alemán” de la crisis, basado en la idea que los países del Sur de Europa han vivido por encima de sus posibilidades y no han hecho los “deberes” en materia de austeridad, “deberes” que Alemania sí que comenzó a llevar a cabo en la época del canciller Schröder. Este relato está sirviendo para la imposición de un modelo determinado y para erosionar gravemente los equilibrios sobre los cuales se había construido Europa hasta el  momento presente, cimentados, entre otras cosas, en un eje franco-alemán que se está diluyendo a marchas forzadas.

4.- La crisis del proyecto europeo se  insiere en aquello que Paul Krugman ha llamado “la gran divergencia”, es decir, la ruptura del consenso de postguerra que, precisamente, posibilitó el impulso del Estado del Bienestar, especialmente durante los “30 gloriosos años” (1945-1975). A partir de entonces, subrayó Krugman, y aprovechando la crisis del petroleo de 1973, los pensadores neoliberales se reorganizaron para imponer sus tesis contra los postulados keynesianos que habían regido durante las décadas anteriores. Desde entonces, pero de una manera más evidente en los últimos 4 años, Europa está sufriendo el desmantelamiento progresivo del Estado del bienestar mediante las políticas de austeridad que se apoyan en un discurso basado en la inevitabilidad.

5.- Nos han robado el proyecto europeo. El sueño de crear un espacio caracterizado por las ideas de la Ilustración, se ha convertido en un espacio donde la democracia se ha adecuado a los mercados, una idea sugerida por la propia Angela Merkel. “Si este es el proyecto europeo al cual somos empujados –concluyó su presentación Luis Sols– mejor no estar en él o repensar su sentido en profundidad”.

El debate posterior sugirió ideas interesantes que apuntaban, en efecto, al momento dramático que sufrimos y a la necesidad de repensar Europa en clave democrática, social y política.

Imagen extraída de: Payap University

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