Grietas en el muro II: Laecolimpia, una apuesta por el cooperativismo y la ecología

Grietas en el muro II: Laecolimpia, una apuesta por el cooperativismo y la ecología

Beatriz Macarrón. A algunas la crisis nos ha agudizado el ingenio. En estos tiempos en los que los medios de comunicación básicamente muestran noticias negativas, recortes y previsiones aún peores… nosotras decidimos no dejarnos comer por el fantasma del desánimo o del derrotismo.

Trabajo desde hace 12 años en una cooperativa sin ánimo de lucro cuya misión es poner nuestro granito de arena en la transformación social: aportamos lo mejor de nosotras mismas para acompañar los procesos de familias que se encuentran en situación de riesgo o de exclusión social en la zona de Carabanchel, Madrid.

A pesar de nuestros esfuerzos, nos dábamos cuenta de que la ausencia de empleo era un elemento con el suficiente peso específico como para no permitir salir adelante a muchas de estas personas. Los problemas derivados de la falta de un trabajo remunerado son innumerables… y complican enormemente el salir del círculo de la pobreza.

Más allá de cifras y estadísticas, para nosotras estas personas tienen rostro y nombre. Conocemos a sus hijos/as, sabemos de sus esfuerzos por llevar una vida digna, por mejorar su calidad de vida. Ellas le dan sentido a nuestro trabajo.

En este proceso de creciente deterioro general y con cada vez menos recursos para servicios sociales, empezamos a comentar nuestras inquietudes con familiares, amistades y profesionales de otras entidades. En una conversación con una de ellas, dedicada a diseño de marcas y de servicios, saltó la idea… y la chispa: ¿Y si montamos un negocio y algunas de estas mujeres puede trabajar en él?

Dicho y hecho: empezamos a madurar la idea e invitamos a una consultora de negocio a participar de la propuesta.

Desde el principio quisimos que la iniciativa estuviera basada en el triple balance: creemos que las empresas del futuro tienen que tener en cuenta no sólo los aspectos económicos y financieros, sino que debe contar también con objetivos e indicadores medibles en el orden social y ecológico… ¡3 en uno! Un negocio con la persona en el centro, respetuoso con la salud del planeta y la humanidad y en el que  los números cuadren.

Analizando los perfiles de mujeres con las que intervenimos en la cooperativa, decidimos lanzar un servicio de limpieza con productos ecológicos (¡el primero en Madrid!) y así es como nace Laecolimpia.

Nuestra intención fue crear, dinamizar y acompañar esta nueva empresa, pero desde el principio teníamos claro que era para ellas… Crear una cooperativa que fuera gestionada también por ellas, que pudieran no sólo tener un empleo, sino ser dueñas de su propio negocio y que fueran ellas las que decidieran qué caminos y orientación tiene.

Estar pero no controlar. Facilitar su empoderamiento pero no abandonar antes de tiempo.

Hicimos la selección cuidadosamente y en septiembre tuvimos la primera etapa de la formación con 8  mujeres, en la que hicimos mucho hincapié en la necesidad de ser un equipo cohesionado, además de aprender a ser buenas profesionales de la limpieza con estos productos.

Después de muchas horas de trabajo y de mucho análisis, conseguimos lanzar el negocio al mercado, confiando en que el servicio es bueno y en que habrá gente que le de el valor que tiene a esta iniciativa de emprendimiento social. Sabemos que el reto al que nos enfrentamos es grande, pero más grande es la convicción de que saldrá bien.

Es una iniciativa soñada y construida colectivamente que nos ha unido con un objetivo común: hombres y mujeres; con formación o sin ella; de distintas nacionalidades y recorridos profesionales… A ellas les hace falta mantener a sus familias y sentir que pueden; a nosotras nos emociona ver que podemos favorecerlo… y todas necesitamos esperar contra toda esperanza.

Para continuar haciendo posible nuestra labor de reflexión, necesitamos tu apoyo.