"El después de la crisis": ¿alternativas de futuro o desesperanza?

“El después de la crisis”: ¿alternativas de futuro o desesperanza?

Sonia HerreraSon muchas las preguntas que ha suscitado la crisis y muchos los interrogantes que quedan por resolver y por plantear. ¿Hacia dónde vamos? ¿El sistema se está derrumbando? ¿Cuáles son los actores que controlan este sistema? ¿El Estado es una fuente de solidaridad que ayuda a los ciudadanos o existe sólo para sustentar el sistema capitalista mundial? ¿Vivirán peor nuestros hijos/as que nosotros? ¿Qué podemos hacer? La respuesta a todas estas cuestiones es múltiple y compleja, pero no son pocas las personas que se han aventurado a reflexionar sobre el tema.

“El después de la crisis, documental con el que se ha clausurado el III Ciclo de Cine sobre Pobreza y Exclusión Social, es un ejemplo  (vídeo doblado al catalán, para ver el original en inglés click aquí). Este documental dirigido por Bregtje van der Haak recoge algunas de las ideas surgidas a raíz de la creación en 2008 de un seminario de pensadores/as e intelectuales internacionales (“The Aftermath Network”) que coordinados por el sociólogo Manuel Castells empezaron a hablar y discutir sobre el futuro, a analizar a fondo la crisis y a vaticinar qué mundo tendremos después de ésta.

Hagamos un pequeño resumen… ¿Qué nos explica “El después de la crisis”?

¿Crisis o estafa?

Según Manuel Castells, el engaño o estafa que supone la crisis se puede demostrar empíricamente porque mientras se han creado las condiciones para atacar el Estado del Bienestar, el sector bancario sigue obteniendo beneficios.

“Esta crisis ha servido para aumentar el poder y los beneficios de los grupos financieros que son de hecho la élite que manda en nuestra sociedad”. Sarah Banet-Weiser

Como muy bien explica el documental, en realidad sabemos muy poco de este sector bancario y de las clases dominantes y quizás por eso hablamos del “sistema” como un ente abstracto, como una “bestia” que controla el mundo… Pero a menudo olvidamos que esta bestia es un títere movido por personas y grupos empresariales reales.

“Tenemos que cambiar la imagen de un sistema para la imagen de unos actores”. Michel Wieviorka

Mientras esto ocurre, la responsabilidad se ha trasladado a los gobiernos y a los Estados que dependen de inversores privados. Para satisfacer las condiciones de estos inversores muchos gobiernos han optado por aplicar recortes en gasto público y subir los impuestos, lo que ha tenido un impacto directo sobre las vidas de millones de ciudadanos y ciudadanas del mundo. ¿Por qué tenemos que pagar una crisis y una deuda que han provocado otros?

Ante esta incertidumbre y desencanto imperantes, tratar de entender la crisis no es una tarea sencilla. Como dice Pekka Himanen, filósofo del Instituto de Arte y Diseño de Helsinki, “el remedio que [los políticos] proponen para curar la enfermedad está matando al paciente”, la desconfianza se extiende porque los gobiernos no atienden las necesidades de la ciudadanía y esto ha generado una enorme sensación de orfandad respecto al Estado que ha conllevado protestas partes.

“Estamos perdiendo la idea de futuro”. João Caraça

Este clima de miedo al futuro que se está instalando en la sociedad tiene mucho que ver con la imagen mediática diseñada sobre la crisis. Tal como explica Sarah Banet-Weiser, profesora de comunicación de la Universidad Sur California (Los Ángeles), los medios hablan de la crisis como una marca. La publicidad concretamente ha dibujado una imagen de la crisis distorsionada, como un hecho inevitable, como un paso más en el “gran camino” del progreso del capitalismo, como una oportunidad para hacer cosas individualmente (dentro del capitalismo, obviamente, y no como colectivo, ni como sociedad, ni como Estados…).

Si se analiza con minuciosidad este mensaje, encontramos un componente muy perverso: nadie es responsable, la crisis se generó de forma espontánea. De este modo la codicia de las empresas y de los bancos y su clara implicación en el estallido de la crisis se desdibuja como si la crisis se hubiera creado a sí misma. La publicidad les libera de responsabilidad, no se habla de remodelación de las instituciones ni del Estado y el mensaje de resurgimiento sólo se dirige al individuo de clase trabajadora, como si todo dependiera de él/ella.

Los peligros de la crisis

Tal como se explica en el documental, entre los cambios peligrosos que puede comportar la crisis, nos encontramos con el aumento de los nacionalismos y la focalización de la “culpa” en los otros, en los que son diferentes, en la alteridad. Un ejemplo de este aumento que aparece en “El después de la crisis” es el éxito del partido Auténticos Finlandeses, un partido profundamente xenófobo, que en las últimas elecciones en su país logró casi el 20% de los votos, convirtiéndose en la tercera fuerza política tras los conservadores y los socialdemócratas.

“Los gobiernos ofrecen soluciones nacional a problemas mundiales”. Terhi Rantanen

Por otra parte, varios integrantes del grupo “The Aftermath Network” afirman que pese a que las condiciones son idóneas para el estallido de la violencia -los gobiernos intentan provocarla para deslegitimar las acciones ciudadanas- y pese a que se prevén confrontaciones graves, éstas no se producirán necesariamente ya que no hay un determinismo automático entre crisis y violencia.

“Europa está en un proceso de agitación social que se irá radicalizando en los próximos años. (…) En este proceso si no surgen movimientos de esperanza, surgirán de odio”. Manuel Castells

Cambio de ciclo: “Vamos despacio porque vamos muy lejos”

Los miembros del grupo Aftermath coincidieron en señalar que esta crisis no es sólo de carácter financiero y económico, sino que es una crisis que va mucho más allá de Goldman Sachs y que ha sufrido una metamorfosis que la hace también una crisis social, política y cultural que conllevará grandes cambios, sobre todo en Europa y en Estados Unidos.

“El carpe diem de la economía ha terminado. Estamos en el después del carpe diem”. Manuel Castells

Pero más allá de los cambios negativos que la crisis pueda traer, los expertos y expertas coinciden en la idea de que esta crisis no es cíclica, sino que algo se acaba. Tal como afirma Rosalind Williams, historiadora del MIT (Instituto Tecnológico de Massachusetts, Boston), el tiempo histórico que viene no será tan favorable como el que se ha vivido desde los años 50 hasta el estallido de la crisis: “Durante este periodo se ha identificado historia con progreso, pero la historia no es una línea recta de mejora continua, sino un entramado de crisis que no son el fin del mundo”.

“El enfrentamiento entre la cultura de la esperanza y la cultura de la nostalgia destructiva será probablemente la tendencia más importante después de la crisis”. Manuel Castells

Una prueba de esta idea de que estamos viviendo un cambio de época queda reflejada en el trabajo de movimientos sociales de indignados como el 15M en España o Geração à rasca[1] (Generación precaria) en Portugal que surgieron con la siguiente premisa: lo más importante es cambiar las instituciones políticas porque no nos representan.

“El después de la crisis no es sólo la devastación social, no es sólo la crisis política, no es sólo el hundimiento de Grecia. El después también es una reconexión entre la sociedad y el sistema político. Manuel Castells

Estos movimientos sociales también son el después de la crisis porque intentan deconstruir el pasado y esbozar un nuevo futuro. Obviamente hay mucho por hacer. La construcción de una nueva forma de hacer política conllevará una larga transición histórica y precisamente por eso estos movimientos sociales “mantienen la unión para crear una nueva cultura económica basada en la confianza, el respeto, la tolerancia y la unidad, que lleve esperanza”. La utopía es, en cierto modo, la única alternativa.



[1] Este movimiento toma las calles tras ocupar las redes sociales a raíz de un concierto del grupo Deolinda y de su canción “Parva que sou”.

Nota: Aquí tenéis los enlaces a los cortos citados: “Tyger” y “Balance”.

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