(Des)haciendo la epistemología, deconstruyendo la religión, descolonizando el espacio público

(Des)haciendo la epistemología, deconstruyendo la religión, descolonizando el espacio público

Neus Forcano Aparicio. Con este sugerente título, se celebraron las II Jornadas de Estudios Feministas en Religión en Palma de Mallorca, concretamente, del 9 al 12 de julio, organizadas por dos grupos de investigación ligados a la Universidad de las Islas Baleares (UIB): “Desigualdad, género y políticas públicas” del Departamento de Filosofía y Trabajo social, y el “Seminario sobre teorías y prácticas feministas”.

Debo agradecer a las dos coordinadoras, Rosa Cursach y Andrea Beltramo, la organización del encuentro como un verdadero seminario, que permitió la participación abierta de tod@s los asistentes, combinado con presentaciones de libros y exposiciones de arte, amenizado con humor y desenfado, y con la posibilidad de llevar a acabo una “acción” conjunta en el espacio público al final del seminario con algunas de las reflexiones que surgieron.

No en vano, se empezó con la proyección del filme “Fake orgasm” (2010), de Jo Sol[1], y una puesta en común en forma de “cama-debate”, valiente y rompedora manera de colonizar el espacio público de una aula de la Universidad con una cama hinchable –símbolo del espacio privado y doméstico- como centro de debate y diálogo. El protagonista transexual de “Fake orgasm” plantea, ya desde el inicio del documental, que “la felicidad tiene que ver con mi propia vida y no con el género”. Y en otro momento dice, “mi trabajo tiene que ver con el amor; si lo que hago se convierte en un gesto mecánico y en mercancía, entiendo que tengo que cambiar. No quiero ofrecer un juego, no quiero fingir.” La ternura y la inteligencia de las reflexiones de Lazlo Pearlman cuando muestra su arte y su cuerpo en público, no solo nos plantea la crisis del modelo bisexual que la teoría queer viene manifestando ya desde los 90, sino que nos confronta con nuestros miedos, nuestros disimulos, nos hace reflexionar sobre la forma en que tratamos a los demás y cómo buscamos la autenticidad en cada momento. Lazlo busca ser persona; no resiste para crearse una identidad, sino que lucha para hacer renacer su humanidad.  En ámbitos de filosofía y teoría queer y postcolonial, se utiliza el concepto en inglés de flourishing para referirse a esta performatividad continua de lo que vamos siendo y haciendo.

Las tesis de la teóloga queer y postcolonial Ulrike Auga, de la Universidad Humboldt de Berlín ocuparon las tres mañanas de seminario. La profesora Auga ya se dio a conocer en el estado español en agosto del 2011, en el marco de la Conferencia bienal de la Asociación europea de mujeres en investigación teológica (ESWTR) que se celebró en Salamanca, y donde participaron alrededor de un centenar de mujeres que trabajan en el ámbito universitario, pastoral, o en movimientos sociales, desde una perspectiva crítica, feminista, postfeminista y liberadora. En esta ocasión, Auga, de nuevo, abogó por la necesidad de deconstruir nuestras categorías de conocimiento e interpretación de la realidad para evitar el abuso y la marginación de personas que no se reconocen en las categorías clásicas identitarias (“mujer”, “ inmigrante”, “pobres”, “negros”…). Conviene un cambio en la percepción de lo que es “resistencia”. Urge superar las violencias que las “etiquetas” esencialistas de “raza”, “etnia”, “nación”, “religión”, “hombre”, “mujer”, continúan ejerciendo, porque, cuando se utilizan, no incluyen a tod@s, aunque reconozcamos que han servido, sobretodo en las décadas de los 60 y 70, para reivindicar derechos e implantar legislaciones necesarias para buena parte del grupo. Los movimientos queer y LGTBI han propiciado la proliferación de “identidades fronterizas” que cuestionan estas identidades homogéneas; el sujeto monolítico “mujeres” es ficticio y es una construcción ideológica.

Auga, desde las teorizaciones y las articulaciones políticas de los años 90, nos anima a ser conscientes de la colonización de nuestra mentalidad por parte del discurso hegemónico. El reto está en llegar a constituirse “sujeto” con capacidad de acción más allá de los prejuicios, asunciones y normas sociales y religiosas que nos empequeñecen y nos limitan. Debemos procurarnos “capacidad de intervención, de acción, en el espacio público-político como sujetos autónomos”. Ella usa el concepto inglés de agency (literalmente sería “agencia”, substantivo entendido como esta “capacidad de actuar” desde el “yo” libre y auténtico). Deconstruir la epistemología o el sistema de categorías en que se nos educa, nos permitirá ser más críticos con los fundamentalismos y el pensamiento único que se pretende imponer desde el poder político y económico o desde las instituciones religiosas.

Se trata de un reto liberador para poder construir una democracia real basada en proyectos sociales y objetivos comunes que pretendan el bienestar de tod@s las personas. Habrá que buscar estrategias que dejen al descubierto las intenciones del biopoder de controlar nuestros cuerpos y nuestras mentes (control y monopolización de lo que comemos, de lo que es sano/nocivo, de si estamos enfermos o sanos, del control de la sexualidad y la reproducción, del acceso al sistema sanitario, de los medicamentos que se comercializan y que debemos tomar, de las drogas y medicinas legales o no, de las consideraciones morales y éticas que nos quieren imponer alrededor de estos temas…).

“Descolonizar el espacio público” es esta resistencia para cuestionar las categorías que nos transmiten o nos venden como inamovibles, como característica esencial e inherente que define a una persona o a un grupo. ¿Nos atreveremos a reconocer que las personas son siempre posibilidad abierta para un gesto de amor y de libertad, más allá de la apariencia, de los propios límites, de la imagen que damos, del sexo, del género, del origen, de la etnia, de la creencia religiosa que profesamos…?

Quizás, “descolonizar el espacio público” nos pide un sentido crítico agudo y un análisis afinado de la epistemología hegemónica, para cuestionar como entendemos la sexualidad, qué concepto de cuerpo y de persona sostenemos, qué es salud, qué educación u organización económica, social y política deseamos… Pero estoy segura de que tiene que ir de la mano de actuaciones performativas, sugerentes, llenas de humor y sentido crítico, pacíficas pero contundentes, que llamen la atención en espacios inhabituales. Hay que resquebrajar al “pensamiento único” en los medios de comunicación y las redes sociales, con arte y expresividad, en plazas, calles, albergues, hoteles, bares, teatros, centros académicos, entidades e instituciones sociales… para despertar la chispa de querer crecer como persona, desde el amor y la libertad, como sujetos autónomos y creativos al servicio de una sociedad plural y pacífica, y de comunidades espirituales y/o eclesiales, comprometidas en la búsqueda de este bienestar común.


[1] Jordi Solé,nacido en 1968, es un guionista y cinematógrafo barcelonés, que ha sido premiado no sólo por este documental, también han sido valoradas sus anteriores películas “Tatawo” o “El taxista ful”. Desde 2008 proyecta una investigación por los 5 continentes con el objetivo de entrevistar a personas de diferentes culturas sobre un tema en común: la sexualidad y la identidad. “Fake orgasm” ha sido producido en el año 2010 y se enmarca en este proyecto.

Imagen extraída de: Divisadero – University of San Francisco

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