China en África: ¿Buenas o malas noticias?

China en África: ¿Buenas o malas noticias?

Oscar Mateos. En los debates sobre el presente de África Subsahariana surge constantemente el debate de si la presencia china en África, que se ha multiplicado exponencialmente en los últimos años, es una buena o mala noticia. O dicho con otras palabras, si la presencia china es una nueva forma de explotación y dominio del fuerte sobre el débil.

Los que se muestran optimistas con la presencia china suelen argumentar, entre otras cosas, lo siguiente:

1.- A diferencia de la relación vertical entre Occidente y África, basada generalmente en políticas de condicionalidad de la ayuda de unos hacia otros,  las relaciones de China se caracterizan por su horizontalidad con los gobiernos africanos. Esto no sólo hace que los gobiernos africanos se sientan más cómodos, sino que además recuperen la dignidad como países soberanos que teóricamente son.

2.- Las políticas chinas se basan esencialmente en una relación de “intercambio”: construcción de carreteras y grandes infraestructuras que potencian el comercio interno, a cambio de concesiones de tierras y explotación de minerales a varias décadas vista.

3.- Han devuelto un cierto peso al conjunto de la subregión en el panorama internacional y en los diferentes foros, hecho al que cabe sumar el mayor protagonismo de la Unión Africana o al del G-20, en el que se encuentra Sudáfrica. EEUU y la Unión Europea se han visto obligados a replantear su relación con el continente, cuando hasta hace poco establecían los criterios a su gusto.

A estos argumentos afro-optimistas suelen contraponerse las siguientes ideas:

1.- La relación entre África y China es una nueva relación de dominación, en el que China, en plena política expansiva, ha visto en el continente una gran plataforma de negocio. Sería ingenuo pensar que la relación supuestamente horizontal beneficia a las dos partes por igual.China sabe imponer sus condiciones como potencia, mientras que los gobiernos africanos responden a políticas cortoplacistas: la construcción de carreteras y de infraestructuras (hecha, por cierto, con mano de obra y materiales chinos) mejorará su relación con el electorado y sus posibilidades de mantenerse en el poder.

2.- Los “intercambios” están suponiendo hipotecar las riquezas de muchos países africanos, como ahora la República Democrática del Congo o Etiopía, a muy largo plazo.

A continuación, algunos artículos que pueden ayudar a profundizar en el debate:

– “El nuevo imperio en África”, de Marcelo Justo, destaca las condiciones de miseria y explotación que sufre la clase trabajadora en Zambia a manos de las empresas chinas.

– “África está en venta”, de José Miguel Calatayud, sobre el fenómeno de la venta de tierras que no sólo atañe a China.

– “The west has no right to criticise the China-Africa relationship”, Jonathan Glennie en The Guardian destaca la poca autoridad moral que tiene Occidente para criticar las estrategias chinas en África.

– “China y África cierran el foro con un plan de acción hasta el 2015″, una noticia sobre el V Foro de la Cooperación Ministerial China-África (FOCAC) en el que destacan las declaraciones del Presidente sudafricano, Jacob Zuma: ”la naturaleza desequilibrada de las relaciones de África con China es insostenible en el largo plazo […] La pasada experiencia económica de África con Europa dicta que seamos cautos”.

– “Clinton inicia una gira por África para reducir el peso económico de China”, noticia en la que se refleja la nueva pugna geopolítica y geoeconómica por el control del continente.

Para acabar, tres referencias bibliográficas sobre el asunto:

1.- “China in Africa, de Chris Alden.

2.- “The rise of India and China in Africa”, editado por Fantuh Chero y Cyril Obi.

3.- “China en África, ¿ayuda o arrasa?”, editado por Oozebap.

Imagen extraída de: oscarmateos.wordpress.com