La manzana podrida y la maratón por la pobreza

La manzana podrida y la maratón por la pobreza

Xavier Casanovas. Recientemente ha salido publicado que la compañía Apple en España ahorra 500 millones de euros declarando sus beneficios para la venta de productos en sus tiendas españolas en empresas pantalla en Irlanda. Estas empresas ajustan el margen del producto para que los beneficios se queden en ese país, por lo que Apple no tiene que pagar el tipo impositivo de España (que es del 30%) y paga el de Irlanda (del 12,5%) y completa una jugada maestra (y legal!) de evasión fiscal.

Una vez más, las empresas, más avispadas que nadie, saben aprovechar la legislación vigente en beneficio propio mientras los gobiernos son incapaces de hacer frente común a esta lacra que supone la evasión y el fraude fiscal. Se vuelve a poner de manifiesto que si queremos que realmente todo el mundo contribuya a salir del momento crítico que vivimos en Europa, es necesaria la unidad entre los países, una fiscalidad común, legislar prácticas abusivas de las empresas y, por supuesto, aplicar el impuesto sobre las transacciones financieras internacionales.

Por otra parte, tenemos que poner bajo sospecha compañías tecnológicas punteras, idolatradas por tantos, que son el paradigma de la modernidad, la innovación y el “savoir faire” (sólo hay que ver lo que supuso la muerte del fundador de Apple, Steve Jobs , hace pocos meses). Se sabe a ciencia cierta que empresas como Google (con prácticas similares a las antes descritas) o Apple (con proveedores en China que vulneran claramente los derechos laborales de los trabajadores) no tienen ningún problema en llevar hasta el extremo modelos de negocio que han hecho millonarios a sus fundadores.

Mientras, en Cataluña organizamos la “Maratón por la Pobreza”. Una maratón televisiva que busca dar a conocer el trabajo de entidades que trabajan en este campo y recaudar el dinero del ciudadano apelando a su buena voluntad. Tiene mucho sentido en cuanto a dar voz a quienes nunca tienen voz, a las organizaciones que llevan años luchando en la trinchera de los que más sufren. Sin embargo, el ciudadano ya concienciado y conocedor de lo que pasa en el mundo, de que la pobreza tiene causas y causantes, no puede dejar de pensar que le toman el pelo mientras hay quien se está enriqueciendo a costa de todos.

Se espera recoger 5 millones de euros (100 veces menos de lo que Apple debería declarar en España) y una vez más nos volverán a decir que todos nos tenemos que apretar el cinturón. Pero una vez más se demuestra que no somos todos los que lo acabamos haciendo. La crisis tiene vencedores y vencidos.

Finalmente un apunte para creyentes. Jesús ya intuyó esto en la sociedad de hace 2000 años. Es por ello que en el evangelio encontramos el elogio a la viuda pobre, que ofrece el poco dinero que tiene, y la invitación a los más ricos a cambiar de vida: “Sólo te falta una cosa: ve, vende todo lo que tienes y dáselo a los pobres” (Mc 10, 21). Nada nuevo, lo único es que como sabemos, al igual que en el evangelio, no todos se sienten llamados a la conversión: “Al oír estas palabras, aquel hombre quedó abatido y se fue entristecido, porque tenía muchos bienes” (Mc 10, 22).

 

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