Escenas del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca

Escenas del Centro de Internamiento de Extranjeros (CIE) de la Zona Franca

Nani Vall-llossera. Un chico de 18 años que da vueltas desesperado por la sala de espera. Tal vez no vuelva a ver a su padre de 58 con el que vive y trabaja como transportista no oficial en los alrededores de IKEA.

…un corte de bizcocho coronado por unas velas con el número 26 que esperan ser apagadas a través de la mampara de metacrilato que separa a visitantes de internos.

…una mujer joven embarazada que sale llorando de la garita que da acceso a la zona de visitas.

…una abogada que pasa la tarde en la sala de espera al acecho de posibles clientes.

…una policía que niega un beso a una pareja porque hoy no toca. Otro día, en cambio, pregunta si quieres dar un abrazo en el pasillo al interno al que visitas.

…conversaciones publicadas a gritos a través de los agujeritos de la mampara. Hace tres semanas que sólo tres de los ocho telefonillos de los cubículos funcionan.

…cuatro internos que recobran eufóricos la libertad.

…un chico de Pakistán que llegó a Inglaterra con visado de estudiante con autorización para trabajar y que le gustaría volver a su país de otra manera y con algún regalo para su familia.

…un hombre que teme ser expulsado porque en su país trabajaba como policía y está amenazado por una banda de delincuentes.

…un policía nacional que confiesa que es una pena que los internos tengan que pasar por esto.

…una mujer que aparca su coche familiar a la puerta del CIE. Van a expulsar a su hermano de 22 años; lleva más de 11 en nuestro país. En Marruecos no les queda nadie, sus padres ya fallecieron.

…un georgiano que estudió medicina aunque nunca llegó a ejercer porque la guerra truncó sus proyectos. Las dificultades lo llevaron a robar. Hace un tiempo que con la ayuda de la comunidad ha cambiado de vida y tiene mujer e hijos menores que ya nacieron en Cataluña. En el CIE ha sido golpeado por llamar la atención de forma insistente para que un compañero enfermo fuera atendido. Está en huelga de hambre.

…y una queja que no deja de repetirse: la dificultad para ir a los servicios por la noche que lleva a recurrir a menudo a botellas de plástico vacías.

Todas estas historias tienen nombre y apellidos, familia, amigos. Detrás hay personas corrientes con sus miserias y sus grandezas, pasados llenos de dificultades, pocas oportunidades, ilusiones y sueños ahora rotos.

Imagen extraída de: antigonia