Crisis prolongada, solidaridad reforzada [1]: Una política de lucha contra la exclusión social en tiempos de crisis

Crisis prolongada, solidaridad reforzada [1]: Una política de lucha contra la exclusión social en tiempos de crisis

CiJ. [A partir de hoy reproducimos las principales propuestas del documento del apostolado social de los jesuitas de cara al 20-N: “Crisis prolongada, solidaridad reforzada” ].

La intensidad, extensión y profundidad de la crisis que sufrimos está generando un serio incremento de la pobreza, en un doble sentido. Por un lado, han aparecido y se están consolidando nuevas pobrezas, en el sentido de que numerosas personas y familias que antes vivían con cierta normalidad, se están convirtiendo en demandantes de prestaciones y usuarios de servicios sociales. Por otro lado, se comprueba que se han hecho crónicas otras situaciones carenciales que venían de atrás, sobre todo debido al desempleo prolongado.

Una tasa de  desempleo que se mantiene en torno al 20% indica la amplitud, gravedad y extensión del fenómeno, que afecta a más de 4,5 millones de personas. De ellos, casi 700.000 son desempleados de larga duración, lo que agrava su impacto psicológico, relacional y económico. En sólo dos años, más de 218.000 hogares españoles han pasado de una situación de integración a otra de exclusión social.

De manera particular, queremos mostrar nuestra preocupación por la situación de la juventud, que sufre una de las tasas de desempleo más altas de toda Europa, en torno al 45%. El futuro de toda una generación parece abocado a unos horizontes de gran fragilidad e incertidumbre.

De cara a la cohesión social, es también muy preocupante el proceso de deterioro de determinados barrios, que se ha agravado en los últimos tiempos, agudizando procesos de segregación residencial en zonas desfavorecidas que dificultan muy seriamente el desarrollo personal de sus vecinos y la igualdad de oportunidades para todos los ciudadanos.

– La persona es el centro:

Es prioritario recuperar a la persona como sujeto de la atención social y reforzar el entramado relacional. Las políticas sociales deben potenciar las capacidades de las personas en el proceso de salida de las situaciones de riesgo, ‘empoderándolas’ y dotándolas de recursos no sólo materiales, sino también humanos y transversales.

– Evitar la pobreza económica:

Aunque la exclusión social es más amplia y compleja que la pobreza, no podemos olvidar su dimensión económica, especialmente en estos momentos de crisis aguda y prolongada. Hay que asegurar que las necesidades básicas de todas las personas estén plenamente cubiertas, sin olvidar que el fomento a la creación de empleo es la mejor medida de inclusión.

– Necesidad de recursos:

La lucha contra la pobreza y la exclusión no puede reducirse a declaraciones bienintencionadas, sino que debe acompañarse de una adecuada asignación de recursos. La crisis económica no puede utilizarse como excusa para reducir prestaciones sino que, al contrario, debe ser ocasión para reforzar el colchón social de apoyo a las personas más vulnerables.

– Procesos:

Para romper el ciclo de la pobreza y las dinámicas de exclusión social no bastan acciones puntuales, sino que se hace imprescindible una intervención coordinada, multidimensional y sostenida en el tiempo.

[Extraído del documento de propuestas Crisis prolongada, solidaridad reforzada elaborado por el Apostolado Social de la Compañía de Jesús de cara a la próxima legislatura. Puedes ampliar la información y leer las propuestas en el documento aquí.]

Ver también: “Propuestas electorales como Dios manda”

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