Escotes muy largos y faldas muy cortas

Escotes muy largos y faldas muy cortas

Jesús Ramírez. Escuchaba el otro día la cadena de radio RAC 1 y estaban entrevistando al músico Quimi Portet (programa “Versió RAC1” del martes 22 de septiembre). La entrevista había empezado pero el fragmento que escuché me impactó. Portet venía a decir que actualmente el sentido de la justicia está bajo mínimos, lo admitimos casi todo en nombre de la democracia:

“Todo el mundo tendría que hacer un reset para recordar que es la justicia.

… vamos haciendo concesiones…

… si cada día vas diciendo purines, purines, purines, no te acuerdas que lo que te están tirando debajo de casa es mierda…

La justicia ha cogido matices, bueno, la justicia no tiene ningún matiz, la justicia siempre ha sido un valor absoluto.

Todo es negociable hasta la justicia…

La gente se va acostumbrando… y hace claudicaciones en nombre de la democracia.

Pienso que es un poco triste.

…la gente va adquiriendo hábitos… que son un ablandamiento de la moral y esto se nota mucho en la gente joven, la gente joven claudica más de lo que claudicábamos antes. También están más presionados. […]

La gente está un poco resignadita”

Tardé un rato en saber quién lo había dicho. Se podrían hacer muchas reflexiones a partir de esto, pero sólo compartiré el punto esencial que sus palabras me provocaron.

Lo más simpático del caso es que ni sus palabras ni mis letras harán cambiar nada. No lo pretendemos, pero eso demuestra de qué manera hoy nos ha dejado de indignar la INJUSTICIA.

No es cosa del sistema sino algo que tiene que ver con nosotros. Si entendemos que un equipo deportivo sin la implicación y aportación de jugadores y técnico no funcione. En cambio si nos recuerdan que la sociedad no funciona sin nuestra proactividad decimos que no es asunto nuestro.

Reaccionemos. No es tolerancia no llamar la atención a un menor de edad que nos echa el humo de un porro un lunes a las 8 de la mañana. No es admisible permitir que echen a un compañero del trabajo injustamente porque no conseguiremos nada y nos perjudicará. No se había hecho hasta ahora ver a alguien firmar paredes en nuestro barrio sin que sea un bonito grafitti y pasar de largo sin llamarle la atención. No tiene lógica votar a políticos que lo hacen mal sólo por una afinidad casi religiosa a un partido. Y aunque siguiera escribiendo “noes” os aseguro que yo he probado convertirlos en “síes” y no me ha pasado nada, incluso soy más feliz.

Hagamos que nuestros pequeños gestos cambien la historia. Soñemos que un día volvamos a escuchar a un líder decir que cuando un adulto le preguntó porqué orinaba en la calle se dio cuenta que tenía que liderar un nuevo civismo. Creamos que podríamos ir a votar con ilusión y no con resignación.

Tragaderas largas y justicia corta. Escaparate personal grande y coherencia pequeña. O para los cristianos, beatería máxima y el Reino por tejer.

Jesús Ramírez Checa, miembro del grupo de jóvenes de “Professionals” de CiJ

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