El dialogo social ya no es diálogo

El dialogo social ya no es diálogo

Nacho Beltrán. Desde hace mas de un año se supone que las fuerzas sociales estan hablando de la reforma del mercado laboral en España.Y por lo que sabemos, las conversaciones estan algo paradas. Según parece, la dificultad  está en las peticiones de los empresarios de bajar cotizaciones y abaratar el despido. Espero que hayan hablado de más cosas, porque si para eso han estado un año, mejor no hubieran empezado. Porque los temas son abundantes, ya que tenemos que ver cómo nos preparamos para salir de esta crisis. Las rigideces del mercado laboral no tienen que ver sólo con el coste de la indemnización de despido o la duración de la cobertura del paro.

Cuestiones que deberían tratarse, o al menos explicar mejor, es cómo se va acabar con el mercado dual (fijos y temporales), que tiene un 30% de empleos temporales. También, cómo se va a mejorar la productividad de los asalariados para no tener que bajar salarios como medida de mantenimiento del empleo. También está la idea de la ‘flexiseguridad nórdica’, que se ha presentado como un modelo a imitar; pero esta vez, si se copia,  que se haga bien. Finalmente están las cuestiones de cómo conseguir jornadas de trabajo que permitan compatibilizar vida laboral y familiar, así como la cuestión de la movilidad geográfica, la negociación colectiva y muchas más.

Nadie duda de que estamos ante una crisis económica sin precedentes. Igual que un tsunami, barrió primero al sector de la construcción, luego al financiero, al del automóvil y a todos los demás, dejando cifras de ruina que no voy a repetir. Esta crisis no la tienen que pagar los más débiles. Para ello hay que hacer un buen esfuerzo a fin que no se pongan en duda las ayudas sociales.

Por otro lado, sería conveniente que los agentes económicos estén a la altura de lo que se espera de ellos, y vayan mas allá de la mera defensa de sus propios intereses. Sólo esperamos coherencia ante los retos que tenemos, en un momento en que tenemos mas de 3 millones de parados, una tasa de casi el 18% de paro, y augurios que ponen el techo en los 4 millones antes de finales de año.

Los brotes verdes que todos deseamos pasan por un aumento de la inversión (que necesita de crédito) para poder generar empleo. Y si no, que nos digan cuál es el abanico posible de propuestas, y que opinemos todos. Si queremos un verdadero diálogo social, puede que debamos opinar más los que no nos sentamos en esas mesas ya constituidas.

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