Democracia económica. Hacia una alternativa al capitalismo.

Democracia económica. Hacia una alternativa al capitalismo.

Toni Comín. Este es el título de un libro coral, escrito a partir de muchas voces, que hacía años que se está cocinando pero que el destino ha querido que aparezca en el momento más oportuno, y que tiene 10 propósitos:

1 .- Construir la crítica al capitalismo sobre nuevas bases filosóficas, dado que las tradicionales ya habían dado de sí todo lo que podían. Por ello, acudiendo a la filosofía política de las últimas décadas, la conclusión que el capitalismo es injusto se fundamenta a partir de la teoría de la justicia liberal igualitaria (Rawls), del marxismo analítico post-rawlsiano (Cohen) o del republicanismo (y su teoría de la dominación).

2 .- Demostrar de manera detallada y rigurosa por qué y en qué sentido se puede decir que las desigualdades estructurales del capitalismo son injustas. Dos son las fundamentales: la desigualdad que generan los mercados financieros en el acceso a los medios de producción (desigualdad “absoluta”) y la desigualdad que generan los mercado de trabajo por medio de la distribución salarial (desigualdad “relativa”).

3 .- Averiguar si el capitalismo del Estado del bienestar, que es indudablemente la versión más igualitaria del capitalismo, aprueba o suspende ante el tribunal de las teorías de la justicia. Aunque se trata del sistema socioeconómico más justo de todos aquellos que han existido, no se puede decir que sea suficientemente justo.

4 .- Proponer sistemas económicos alternativos, que cumplan de manera cabal con los principios de justicia. En este sentido, el libro presenta la Democracia Económica (DE) del economista David Schweickart: un sistema de socialismo de mercado más igualitario que el capitalismo actual, tan o más eficiente y viable.

5 .- Utilizar la DE como radar a partir del cual detectar aquellas experiencias reales, existentes, que tienen afinidad con este modelo. Se detectan cuatro: el cooperativismo, el sindicalismo como instrumento de democratización de la empresa, la banca ética y el consumo responsable (basado en la etiqueta social).

6 .- Explorar si estas realidades pueden ser embriones de un futuro e hipotético socialismo de mercado. En este sentido, el libro intenta comparar cada una de estas realidades alternativas con el sistema actual, por una parte, y la DE por la otra.

7 .- Plantear la integración de todas estas realidades en una red integrada, coherente y unificada: el mercado social. En este sentido, el balance social aparece como un instrumento necesario para posibilitar esta integración.

8 .- Poner sobre la mesa una estrategia de consolidación y crecimiento del mercado social. En este sentido, por un lado, se analiza de qué manera en una misma economía de mercado pueden coexistir el capitalismo social y el mercado social, y por otro, se estudian posibles políticas públicas de impulso y promoción del mercado social.

9 .- Enmarcar la DE en un abanico de alternativas más amplio: altermundismo, renta básica, ecologismo, democracia participativa, etc.

10 .- Tomar conciencia de que el socialismo del que se habla en este libro es un socialismo de los ciudadanos, creado y promovido desde la sociedad civil. El socialismo del siglo XX ha sido muy estatalista-tanto el comunismo como la socialdemocracia-y ya ha dado todo lo que podía dar de sí. El socialismo-entendido en toda la radicalidad de la palabra, es decir, como la voluntad de construir un sistema económico no capitalista, como condición de la construcción de una sociedad justa-en el siglo XXI tendrá una segunda oportunidad a condición de que sea un socialismo hecho desde la gente, no desde el Estado. Pero no la gente aislada, sino la gente organizada, en red. El Estado puede limitar y corregir los efectos del mercado desde fuera, la sociedad civil puede infiltrarse en el mercado y transformar su naturaleza desde dentro. Por ello, el socialismo de los ciudadanos puede llegar donde no llegó el socialismo del siglo XX: puede llegar a cumplir el viejo sueño de superar plenamente el capitalismo.

Probablemente, algunos lectores encontrarán en este libro demasiado utópico: ¡se habla de superar el capitalismo! Otros, demasiado pragmático: al fin y al cabo todo queda concretado en una estrategia para hacer crecer el mercado social. ¡Nada demasiado nuevo! Si es así, habrá logrado su objetivo.

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