"Confío profundamente en los jóvenes"

“Confío profundamente en los jóvenes”

Cristianisme i Justícia.Fernando Cardenal, jesuita nicaragüense, ha presentado en Barcelona su libro de Memorias “Junto a mi pueblo, con su revolución” (Trotta). Acompañado por los también jesuitas José Ignacio González Faus y Francesc Xammar, el pasado 16 de abril, el jesuita nicaragüense Fernando Cardenal ha evocado el pasado, recordando algunos de los momentos más emotivos de su biografía y de su participación en la revolución sandinista, y al mismo tiempo se ha situado críticamente en el presente, expresando su opinión sobre el actual gobierno de Nicaragua que lidera Daniel Ortega, del que ha dicho que “camina hacia la dictadura”.

Sin embargo, el ex-ministro de Educación de Nicaragua ha querido insistir en su esperanza y confianza en los jóvenes y en todos aquellos que se conmueven ante las víctimas de las injusticias.

Durante el diálogo, que se ha hecho en la sede del centro de estudios Cristianismo y Justicia, Fernando Cardenal ha explicado el episodio de su juventud que, tal y como dice en su libro de memorias es “la clave de todo lo que pasó después”. La experiencia que el jesuita tuvo de contacto con los pobres en un barrio de Medellín (Colombia) le impactó de tal manera que hizo el juramento de trabajar para la liberación de los pobres. “Todo cambió en mi vida a partir de ese momento”, asegura Cardenal.

Fue esta experiencia y el compromiso que adquirió en aquel momento lo que le motivó a tomar opciones que no resultaron fáciles. La decisión de participar en la revolución sandinista, que generó para Cardenal y otros religiosos dolorosos conflictos con la jerarquía católica, fue muy meditada. Fernando Cardenal lo explica recordando la parábola del buen samaritano: “no podía pasar de largo ante las víctimas de la represión y la dictadura, tenía que detenerme a prestarles ayuda”.

El compromiso que tuvo Fernando Cardenal con los Sandinistas, en el que ocupó diversos cargos de responsabilidad, entre ellos el de Ministro de Educación, no lo detiene a la hora de denunciar la corrupción en la que cayó el gobierno sandinista. También ha criticado duramente el comportamiento del actual gobierno de Daniel Ortega, de quien ha dicho que quiere perpetuarse en el poder. Con todo, Fernando asegura que sigue confiando profundamente en los jóvenes de Nicaragua y en su capacidad de asumir tareas importantes para transformar la realidad del país. Lamenta, eso sí, que estos jóvenes no tengan como referentes líderes con suficiente autoridad moral y criterios éticos para ayudarles a emprender esta transformación.